domingo, 17 de febrero de 2013

LA RELACIÓN MENTE-TRASERO

Dios nos dio  la mente para pensar, y el trasero para sentarnos a pensar. Se dice que el ser humano no usa más que un diez por ciento de su capacidad mental. Si esto es cierto entonces la verdad es que tenemos la mente casi de lujo. Estamos desperdiciando una buena parte de nuestro potencial creativo debido a que, si bien es cierto que tenemos un cerebro pensante, capaz de generar brillantes ideas, no siempre nos sentamos a elaborar planes para que esas ideas puedan convertirse en realidades concretas.
Muchas de las cosas que hacemos en todos los ámbitos de nuestra vida terminan en fracaso debido a la improvisación, que no es más que llevar a cabo acciones que no han sido previamente pensadas. Y el hecho de que no hayamos pensado antes de actuar no obedece a la ausencia de un cerebro, sino a la falta de una buen asiento sobre el cual, haciendo reposar nuestro trasero, podamos tener el sosiego y la quietud suficientes para planificar cuidadosamente nuestras acciones futuras.
El Maestro de los maestros, Jesucristo, nos enseñó acerca de la relación mente-trasero de la siguiente manera :

"Si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿ acaso no SE SIENTA primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? De otra manera, si pone los cimientos y después no puede terminarla, todos los que lo vean comenzarán a burlarse de él  diciendo-Este hombre empezó a construir pero no pudo terminar- O si algún rey tiene que ir a la guerra contra otro rey, ¿acaso no SE SIENTA primero a calcular si con diez mil soldados puede hacer frente a quien va a atacarlo con veinte mil? Y si no puede hacerle frente, cuando el otro rey esté todavía lejos, le mandará mensajeros a pedir la paz."( Lucas 14: 28-32, versión Dios Habla Hoy, mayúsculas nuestras)

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS

ANTES DE...                                                SENTARSE A....

Gastar el dinero                                            Hacer un presupuesto
Ir al supermercado                                        Hacer una lista de compras
Impartir una clase                                         Planificarla
Salir de viaje                                                 Hacer una lista de cotejo
Tomar una decisión importante                     Analizar los pros y contras
Elegir una carrera                                          Pensar si se corresponde con mi vocación
Hacer una inversión                                      Analizar la conveniencia o no de la misma
Empezar el día                                              Consultar la agenda
Partir de esta vida                                         Analizar  cómo está mi relación con Dios
                                                          




domingo, 20 de enero de 2013

EL PODER DE LA LENGUA

La tenencia de un automóvil puede ser considerada una bendición y, en algunos casos, hasta un privilegio, ya que con éste podemos transportarnos cómoda y rápidamente de un lugar a otro. Pero  poseer un vehículo de motor también implica una gran responsabilidad, puesto que con éste podemos atropellar a alguien, destruir propiedades públicas o privadas, y hacernos daño a nosotros mismos. Muchos personas olvidan que mientras conducen sus automóviles tienen en sus manos no sólo una herramienta de gran utilidad sino también un arma  mortal.
Lo mismo ocurre con la lengua, es decir, la capacidad de expresarnos verbalmente. Esta es una habilidad maravillosa dada por Dios que nos distingue y privilegia entre los seres vivos pero que, usada indebidamente, puede hacer mucho mal.
En la Carta del apóstol Santiago, capítulo 3, del verso 2 hasta el 12, encontramos una dramática y aleccionadora exposición del poder de la lengua. En este pasaje leemos que la lengua es comparable al timón de un barco que, aunque relativamente pequeño, es lo que determina el rumbo que ha de tomar la embarcación.  El destino de nuestra vida, cual nave que atraviesa el océano, depende en gran medida de cuan bien o mal usemos nuestras palabras. Santiago también nos dice que quien tiene control de su lengua es una persona perfecta, capaz de controlar todos los aspectos de su vida( verso 2). Por el contrario, quien no ejerce control sobre lo que dice es como un conductor que ha soltado el volante de su vehículo.
Las peores agresiones que podemos infligir no son las físicas sino las verbales. Esto es fácilmente comprobable mediante un sencillo ejercicio mental. Al hacer memoria de dos agresiones que hayamos recibido, una física y la otra verbal, nos daremos cuenta que el recuerdo de la segunda es considerablemente más doloroso. De hecho, el único pecado imperdonable, según lo  declara la Biblia, es uno  que se comete con la lengua, la blasfemia contra el Espíritu Santo( Mateo 12.31-32).
Santiago nos dice que de una misma boca salen bendiciones y maldiciones, pero que esto no debe  ocurrir de esa manera( versos 9 y 10). Debemos procurar dar buen uso a ese maravilloso don recibido de Dios llamado el habla, entendiendo que la lengua es el timón de nuestra vida y que, por lo tanto, ella determina hacia qué destino nos dirigimos, si a uno de bendición,  prosperidad y éxito  o a uno de disolución, derrota y muerte.
 ALGUNOS BUENOS USOS DE LA LENGUA
Bendecir, agradecer, elogiar con honestidad, alabar a Dios, disculparse cuando sea necesario, pedir y conceder perdón, decir la verdad en su justo momento, expresar optimismo, criticar constructivamente, reconocer nuestras faltas, expresar buenos modales, corregir con firmeza pero sin maltratar, practicar el buen y sano humor y, sobre todo, reconocer a Jesucristo como Señor y Salvador.
ALGUNOS MALOS USOS DE LA LENGUA
Maldecir, blasfemar, insultar, ridiculizar, proferir palabras obscenas, expresar negatividad y pesimismo, mentir, usar humor de mal gusto, hacer insinuaciones hirientes, criticar con malas intenciones, chismear, murmurar, divulgar falsos rumores, quejarse innecesariamente y difamar.

sábado, 20 de octubre de 2012

NO MATARÁS

La película Minority Report(Sentencia Previa), del laureado director estadounidense Steven Spielberg, es un filme muy interesante que describe una sociedad futurista en la cual existe una figura jurídico-policíaca llamada el pre-crimen. El departamento de policía, auxiliado por un grupo de clarividentes que son capaces de visualizar crímenes antes de que éstos sean cometidos, tiene la habilidad de intervenir a tiempo e impedir la comisión de un crimen antes que éste se materialize y apresar a su potencial victimario. En una memorable escena de la película un hombre que acaba de sorprender a su esposa junto a un amante en pleno acto de adulterio, es apresado justo antes de disponerse a arremeter mortalmente contra su infiel pareja, siendo de inmediato acusado del "pre-crimen" de ésta.
Al leer las palabras de Jesucristo registradas en el Evangelio según Mateo, versos 21 y 22, nos enteramos de que la presencia del odio en el corazón del ser humano lo hace culpable de homicidio aunque nunca llegue a poner un dedo sobre el objeto de su resentimiento. Tan pronto surge el odio,  sólo basta que se den las condiciones adecuadas para la materialización del crimen. Quizás esas condiciones nunca se den, y por lo tanto nunca llegue a perpetrarse el homicidio, pero aún así, en el plano espiritual, somos considerados culpables. El pecado tiene su origen en los deseos impuros que se alojan y desarrollan en la mente humana. Las acciones que se realizan al dar rienda suelta a esos deseos son el signo o sìntoma de una enfermedad espiritual localizada en la vida interior de cada hombre o mujer que anda de espaldas a la ley de Dios.
Es menester que nos apartemos de la ira y el enojo siguiendo el consejo del salmista (Salmo 37:8) y aprendamos a perdonar y mostrar misericordia, de lo contrario, y al igual que en Minority Report, corremos el riesgo de ser hallados culpables de crímenes que nunca cometimos en el plano material, aunque sí en el espiritual.

sábado, 8 de septiembre de 2012

EL RITUALISMO

En una ocasión tuve la oportunidad de compartir un estudio de la Palabra con mis hermanos de la iglesia en la cual me congregaba. Al concluir la reunión uno de ellos se me acercó y de forma muy discreta me dijo que a alguien le había inquietado el hecho de que yo no conduje una oración congregacional antes de empezar mi exposición, como es la costumbre en las iglesias evangélicas.
Se trata de un típico caso de RITUALISMO, que consiste en dar más importancia a lo que hacemos que a la razón por la cual lo hacemos. El ritualismo se enfoca en el acto mismo y no en su propósito. El ritualista se aferra a los procedimientos convirtiéndolos en costumbre inquebrantable y olvida o pierde de vista la finalidad y el significado de los mismos. El ritualista está a la expectativa de que se repita una y otra vez el acto al que está habituado, y cuando esto no ocurre, reacciona, no por la importancia o conveniencia que el acto en cuestión pueda tener, sino por el hecho de que se ha interrumpido la costumbre. El ritualista experimenta la sensación de que cuando las cosas se hacen de la manera no acostumbrada se ha incurrido en un error y, por lo tanto, debe haber una consiguiente censura.
El Evangelio según Mateo nos relata en su capítulo 15 que en cierta ocasión algunos escribas y fariseos reaccionaron escandalizados ante el hecho de que los discípulos de Jesús no se lavaban las manos antes de comer pan. La preocupación de estas personas  estaba en  el hecho de que al no hacerlo estaban quebrantando la tradición, o sea, la costumbre de los ancianos (verso 2).
El ritualismo es una forma muy sutil de idolatría, ya que consiste en dar una importancia exagerada a los procedimientos y las formas, sustituyendo con ellos al Dios en quien deberíamos estar enfocados, y al cual deberíamos procurar honrar por medio de todo lo que hacemos en nuestras reuniones. Es convertir en fin lo que debería ser un medio y provoca en nosotros un falso sentir de justificación que nos lleva a juzgar erróneamente el proceder de los demás.

viernes, 27 de julio de 2012

EL VINO A SALVAR LO QUE SE HABÍA PERDIDO

Jesucristo no sólo vino a rescatar AL QUE SE HABÍA PERDIDO, sino también LO QUE SE HABÍA PERDIDO ( Lucas 19.10 ). En el evangelio según Lucas, del verso uno hasta el diez, leemos acerca de Zaqueo. Este hombre era un descendiente de Abraham (vs.9) que había alcanzado éxito financiero ( vs.1).
Pero a juzgar por la declaración que hace el propio Zaqueo en el verso ocho, su enriquecimiento no había sido del todo legítimo. En su ascenso hacia la copa del árbol de la prosperidad, este había incurrido en acciones deshonestas y dolosas. Probablemente Zaqueo había sido en el pasado un hombre honrado que se ganaba la vida apegado a la ley y las buenas costumbres, pero en algún momento de su vida cedió a la seducción del dinero fácil y renunció a los principios y valores que hasta ese momento había practicado, para transitar el sendero del enriquecimiento a vapor y sin escrúpulos. Su encuentro con Jesús lo hace recapacitar y retomar esos valores y principios que había dejado atrás. Zaqueo no era un gentil pagano, él personalmente no se había perdido, en el sentido de apartarse de su identidad nacional y religiosa, pero había cosas en él ( principios, valores, buenas prácticas ) que sí se habían perdido.
Es posible que hayamos logrado éxito en algún aspecto de nuestras vidas habiendo echado a un lado los valores y principios que una vez abrazamos al convertirnos a Cristo. Quizás nuestra empresa o nuestra economía personal ha prosperado sobre la base de prácticas deshonestas tales como evasión de impuestos, fraudes, estafas o cosas por el estilo. Puede que hayamos logrado un título universitario valiéndonos de trampas y sobornos. Tal vez hayamos emigrado a otro país y mejorado nuestra situación personal habiendo utilizado documentos  falsos y habiendo mentido a las autoridades consulares. Cual Zaqueo hemos alcanzado la cima del árbol de la prosperidad, pero no lo hicimos de la manera correcta, pues hemos ganado perdiendo. Hoy como ayer Jesucristo nos llama a descender del árbol del éxito logrado a nuestra manera, para encontrarnos cara a cara con Él y así volver a ser las personas honradas y honestas que una vez fuimos, porque el no sólo vino a salvar al que se había perdido, sino también lo que se había perdido.

lunes, 16 de julio de 2012

PERSPECTIVA CRISTIANA DE LA FIDELIDAD

Normalmente asociamos la fidelidad a la idea de permanencia,constancia o consistencia. Decimos que un empleado ha sido fiel a una empresa porque tiene mucho tiempo laborando en ella, o que una pareja de cónyuges han sido fieles el uno al otro al permanecer juntos a través de los años. Nos consideramos fieles a una marca en particular cuando siempre optamos por ella al hacer nuestras compras en el supermercado.
Al leer las Sagradas Escrituras en el Evangelio de Mateo capítulo 25, del verso 14 al 36, encontramos una perspectiva diferente de la fidelidad. En esta porción de la Biblia, al igual que en otros pasajes paralelos, la fidelidad está asociada a la PRODUCTIVIDAD. Una persona productiva no es otra cosa más que alguien que DEJA BENEFICIOS. En la mencionada porción bíblica los siervos que lograron multiplicar los bienes que les habían sido confiados por su amo fueron catalogados como BUENOS y FIELES, mientras que aquel que no los puso a producir fue duramente reprendido siendo etiquetado como siervo MALO, PEREZOSO e INÚTIL. 
Esta parábola es una metáfora en la que se representa a Dios como un empresario capitalista (en el mejor sentido del término) quien pone su dinero en manos de empleados y luego se retira por un tiempo para después regresar en busca de ganancias (cosecha donde no siembra) y para premiar a los que le han sido fieles (productivos).
Dios nos ha dado recursos, talentos y habilidades, los cuales Él espera que usemos productivamente. No se trata tan sólo de que permanezcamos largo tiempo en una posición determinada en Su obra, sino de que seamos un factor de progreso y crecimiento para quienes nos rodean y para nosotros mismos, sirviendo a todos como al Señor, practicando la excelencia y caminando la milla adicional.


sábado, 16 de junio de 2012

CONSOLANDO A DIOS


En una ocasión una mujer de edad madura se acercó a Dios en oración para expresarle una queja-¡Señor!-exclamó la mujer-He dado los mejores años de mi vida a mi esposo e hijos. Me he dedicado en cuerpo, alma y espíritu a amarlos y servirlos. He sido la esposa y madre perfecta para ellos, sin embargo, mi esposo me ha sido infiel yéndose con otra mujer y mis hijos no parecen valorar lo que he hecho por ellos, pues me han dado la espalda y se han vuelto hostiles e ingratos.-
-Bienvenida al club-le responde el Señor.
-¡Como, Señor!¿Qué quieres decir con eso? Pregunta la mujer sorprendida.
-Lo mismo me ha pasado a mi-le explica el Señor-Todo el tiempo he amado a la humanidad, lo cual he demostrado concediéndoles el aire que respiran, haciendo llover sobre sus tierras para que produzcan alimento, dispensándoles cada mañana mis nuevas misericordias, siendo paciente y tardo para enojarme con ellos y, sobre todo, enviando a mi único Hijo para morir en un madero por ellos para de esa manera reconciliarlos conmigo y darles vida eterna. Sin embargo, la gran mayoría de ellos no cree en mi, me rechazan, me ignoran, me ofenden con sus acciones pecaminosas y hasta me culpan de sus males.-
-Señor-responde la mujer-Ahora comprendo cómo te sientes. De veras lo siento mucho.