jueves, 15 de octubre de 2026

JESÚS EL SALVADOR


Un salvador es alguien que nos saca de apuros. Alguien que aparece cuando más lo necesitamos trayendo consigo la solución al problema. Es ese conductor que se detiene a asistirnos desinteresadamente cuando nos ve varado a un lado del camino. Es esa persona que nos dice qué hacer cuando estamos confundidos. Es un Buen Samaritano que, aun sin conocernos, nos presta su ayuda en medio de un percance. Todos de algún modo o circunstancia hemos contado con un salvador o lo hemos sido para alguien.

En una ocasión Jesús y sus discípulos fueron invitados a unas bodas en Cana de Galilea (Juan 2). En el transcurso del evento los anfitriones experimentaron un serio inconveniente: se había acabado el vino. Podemos imaginar el estrés y la vergüenza que les provocó semejante apuro. Pensemos en lo que sería de una fiesta en la que se acabaran las bebidas y no hubiese manera de reponerlas. Pero afortunadamente contaban con la presencia de Jesús, El Salvador, quien milagrosamente convirtió el agua en vino de alta calidad, librando a sus anfitriones de una situación terriblemente vergonzosa.

Para que se produjera la salvación en las bodas de Cana hubo dos acciones clave: la primera fue que Jesús fue invitado al evento, y la segunda, que se siguieron sus instrucciones al pie de la letra.

Cuando nos convertimos a Jesús él nos salva del mayor apuro que un ser humano puede tener, que es el estar desconectado de Dios. A través de su sacrificio expiatorio en la cruz El hizo posible nuestra reconciliación con el Dios que nos creó, y de cuya gloria habíamos estado alejados a causa del pecado.

Pero Jesús no solo nos salva mediante la fe, en el momento de la conversión, sino que también nos puede salvar en medio de las situaciones difíciles que se nos puedan presentar en el día a día. Para ello debemos seguir sus instrucciones al igual que lo hicieron los sirvientes en las bodas de Cana. No basta con llamar a Jesús “Señor”, debemos obedecerlo.

Esas instrucciones las encontramos en la Biblia, específicamente en los evangelios. Estos narran la vida de Jesús en la Tierra y reseñan sus sabias enseñanzas, las cuales son aplicables a todos los aspectos de la vida y cuya puesta en practica nos puede salvar en medio de situaciones difíciles de la cotidianidad.

 


miércoles, 9 de julio de 2025

COMO ORAR UNA HORA

 


Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la oración es el ejercicio espiritual por excelencia, ya que por medio de esta nos relacionamos con Dios de manera directa. Practicarla habitualmente es indispensable para el crecimiento espiritual del creyente. La Biblia nos instruye a no dejar de orar (1 Tes. 5:17) y nos traza pautas para hacerlo con eficacia.

Hay, sin embargo, dos aspectos de la oración sobre los que muchos cristianos tenemos algún nivel de duda o conflicto: la duración y el contenido. 

Sobre la duración, Jesús en una ocasión llamó la atención de sus discípulos reprochándoles el no haber podido velar y orar por tan siquiera una hora (Marcos 14:37-38). Esto es, sin dudas, una pauta aplicable a todo seguidor de Jesús que procura vivir una vida cristiana saludable y victoriosa. También nos dejó un modelo de oración, conocido como el Padre Nuestro (Mateo 6:9-13, Lucas 11:2-4), que nos orienta respecto al contenido.

No obstante, invertir sesenta minutos para hablar con Dios diariamente puede constituir un desafío si no se cuenta con una adecuada agenda de oración.

A continuación compartimos un programa de oración personal, basado en las enseñanzas de Jesús, que nos puede ayudar a orar por espacio de una hora.

Alabanza y acción  de gracias (15 minutos) Reconozca y exalte los atributos del Padre y agradézcale por sus múltiples beneficios (Mateo 6:9).

Concesión de perdón (5 minutos) Reflexione sobre quienes le han ofendido y perdónelos (Mateo 6:14-15).

Solicitud de perdón (10 minutos) Reflexione sobre su proceder en las últimas horas y, con la ayuda del Espíritu Santo, confiese las faltas identificadas solicitando el perdón del Padre por los méritos de Jesús (Mateo 6:12).

Intercesión (15 minutos) Pida por los problemas globales, nacionales, familiares y de las diferentes comunidades a las que usted pertenece (Mateo 6:10).

Peticiones personales (10 minutos) Pida por sus necesidades personales (Mateo 6:11,13a).

Alabanza y acción de gracias finales (5 minutos) Glorifique, alabe y de gracias al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo (Mateo 6:13b).


"Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? Velad y orad , para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil."(Marcos 14:37-38)

martes, 25 de febrero de 2025

EL PAÑUELO


 El pañuelo es un accesorio que ha caído en un casi completo desuso. Varias décadas atrás, era común ver a hombres y mujeres sacarlos de sus bolsillos o carteras para secarse el sudor o sacudirse la nariz. 

Recuerdo de niño que mi bisabuela solía envolver monedas en un pañuelo. También nos divertíamos con un juego en el que alguien se colocaba entre dos grupos sosteniendo un pañuelo con la mano extendida. Un integrante de cada grupo corría hacia el centro y trataba de arrebatarlo. Si lo lograba, debía correr de regreso a su grupo evitando que el contrincante lo tocara. A ese juego lo llamábamos "el pañuelo."

En la actualidad es raro ver a alguien portarlo e incluso puede ser tildado de anticuado quien lo hace. Además, una caja de pañuelos esta en la lista de los regalos "aburridos" que nadie esperar recibir o debe obsequiar.

Personalmente, siempre porto un pañuelo y, las veces que lo olvido, me quejo duramente contra mi mismo sabiendo que he dejado atrás un accesorio de mucha utilidad. Si me obsequian una caja de pañuelos lo agradezco con absoluta sinceridad y no me importa si luzco anticuado al exhibir uno en publico.  

A continuación, y con la intención de contribuir en alguna medida al retorno del pañuelo como artículo de uso común, les comparto algunas de sus mas relevantes utilidades: 

1. Para secar el sudor y las lágrimas.

2. Como toalla, si no hay una disponible.

3. Para hacer un torniquete en caso de heridas.

4. Como servilleta, si no la hay disponible.

5. Como papel higiénico, en ausencia de este. Descartándolo luego, por supuesto.

6. Para cubrir el regazo mientras se come, si no se tiene una servilleta de tela.

7. Para contener las secreciones al estornudar o toser.

8. Para envolver cosas(como mi bisabuela).

9. Para practicar el mencionado juego.

10. Como mascarilla.

El pañuelo es sin duda un accesorio de gran practicidad, de bajo costo y muy fácil de portar, que haríamos bien en devolverle la condición de articulo de uso común.


"Vino otro diciendo: Señor aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo."(lucas 19:20)

sábado, 23 de noviembre de 2024

ESTAS NAVIDADES VAN A SER CANDELA

 


“Estas navidades van a ser candela. Cógelo bien suavecito o si no te quemas.” Este es el estribillo de un viejo merengue navideño que hizo popular en los años 70 la orquesta del maestro Félix Del Rosario, uno de los mas elevados exponentes de la música popular dominicana.

Las letras de este coro aluden a una realidad innegable: las Navidades en la República Dominicana y en otros países de  América latina son intensas, y si no somos prudentes durante esta tumultuosa época del año, podemos “quemarnos”.    

Hay cuatro áreas en las que somos propensos a “quemarnos” durante la época navideña: El alcohol, la comida, el dinero y, literalmente, el fuego.

Con respecto al alcohol, si este es consumido con moderación, puede incluso ser en alguna manera saludable, pero tomado en exceso es perjudicial para el cuerpo y nos hace perder el control de nosotros mismos poniéndonos en situación de vulnerabilidad. Muchos accidentes de tránsito, comportamientos vergonzosos y episodios de violencia son consecuencias del abuso en el consumo de bebidas alcohólicas. Si bien el alcohol se considera un lubricante social, demasiada lubricación puede conducir a deslizamientos mortales.

También son muy comunes durante la Navidad los excesos en el consumo de alimentos. La gran cantidad de eventos en los que participamos que incluyen comidas favorece que exageremos, lo cual puede provocarnos percances de salud. La Navidad ni ninguna otra celebración debe ser una excusa para comprometer el bienestar físico. Debemos aprender a disfrutar de los alimentos con responsabilidad, autoimponiéndonos límites. 

En lo concerniente al dinero, debemos recordar que el mundo no se acaba en diciembre, y que tenemos por delante un enero de aridez financiera. Por eso, aunque haya un poco más de recursos durante la Navidad, gracias a los bonos y al sueldo trece, debemos ser comedidos con el gasto de tal forma que quede algo para el mes siguiente. Así evitaremos vernos en difíciles aprietos económicos al inicio del nuevo año.

El “quemarnos” en Navidad puede ocurrir de manera literal con los fuegos artificiales. Estos, a nuestro entender, deben ser manipulados solamente por profesionales de la pirotecnia en lugares apropiados. Sin embargo, y muy a pesar de los esfuerzos que se han hecho en nuestros países para impedir o limitar el acceso generalizado a los fuegos artificiales, todavía están al alcance de cualquiera que pague por ellos. La consecuencia es que se producen accidentes mientras son manipulados por personas inexpertas en los cuales las víctimas suelen ser niños.

En esta Navidad, no te “quemes”, en lugar de ello procura disfrutar de las cosas positivas que tiene esta temporada, como son la oportunidad de compartir sanamente con nuestros seres queridos, hacer regalos desinteresados para hacer sentir bien a los demás, extender una mano solidaria al necesitado, disfrutar del espectáculo visual que representan las luces y decoraciones de la época y, sobre todo, recordar a Jesús como el Niño de Belén, quien vino a traer luz a un mundo en tinieblas. Si creemos en Él, haciéndolo Señor y Rey de nuestras vidas, tenemos salvación y vida eterna, y la Navidad dejar de ser tan solo una celebración para convertirse en una experiencia transformadora.

¡Feliz Navidad!       

 

 

 

miércoles, 8 de febrero de 2023

EL ERROR DE EZEQUIAS

 


  EL ERROR DE EZEQUIAS

Ezequías es bien conocido por haber sido el rey a quien, según las Sagradas Escrituras, Dios le indica que debía ordenar su casa, ya que estaba enfermo y próximo a fallecer (2 Reyes 20:1). Este, sin embargo, se aferró a la vida y tras humillarse y llorar profusamente, Dios decide prolongarle la existencia terrenal por quince años (2 Reyes 20:3-6).

Las Escrituras relatan que, pasado el tiempo, luego de su recuperación, Ezequías recibió la visita de un grupo de dignatarios extranjeros, a quienes mostró todos los tesoros reales y las armas guardados en su palacio. Esto fue desagradable a Dios quien, por medio del profeta, le dijo que, como consecuencia de esta acción, todos esos tesoros que tan orgullosamente había mostrado a extraños serian incautados y llevados a Babilonia. También le hizo saber que sus descendientes serían convertidos en eunucos al servicio del imperio invasor (Isaías 39).

El error de Ezequías puede calificarse como de indiscreción, puesto que mostró lo que no debía a quien no debía. La discreción se define como el cuidado que se debe tener al hablar u obrar a fin de evitar que otros se enteren de cosas que pertenecen al ámbito de nuestra privacidad, lo cual puede eventualmente colocarnos en una posición de vulnerabilidad.

El deseo de mostrar a otros lo que somos, tenemos o hacemos forma parte de nuestra naturaleza social. Sin embargo, llevar esto al extremo puede tener resultados indeseables, como lo fue en el caso del rey Ezequías.

Hoy en día, debido al desarrollo de las redes sociales, somos más propensos que nunca a incurrir en indiscreciones al compartir información personal. La posibilidad de comunicarnos instantáneamente con miles de contactos y facilitarles datos sobre nuestra ubicación, actividades y otros asuntos es algo que no se puede tomar a la ligera. Debemos reflexionar sobre qué podemos compartir y con quién sin que ello envuelva algún riesgo.

Algunas personas dan detalles muy precisos describiendo paso a paso sus movimientos y acciones en las redes sociales. Esto no es necesariamente incorrecto, pero conviene determinar a quién podemos dirigir esa información. He escuchado casos de personas que han sufrido robos tras haber informado en las redes que se encontraban de viaje, lo cual fue aprovechado por delincuentes para invadir sus hogares.

Las redes sociales son, sin duda, una maravilla de la modernidad y una excelente herramienta para compartir información, pero su uso imprudente puede resultar contraproducente. Conviene, pues, medir que tan lejos podemos llegar al ofrecer datos o mostrar cosas personales.

No hay dudas de que la discreción es una virtud que conviene cultivar, no solo en el manejo de las redes sociales sino también en nuestras interacciones cara a cara con los demás y en todo otro tipo de actividad que envuelva compartir información personal o mostrar lo que tenemos. Así evitaremos cometer el error de Ezequías.

 

                                                                                                                                    

sábado, 11 de septiembre de 2021

LA PEOR PESADILLA DEL CONDUCTOR

 


La peor pesadilla de un automovilista se hace realidad cuando se ve envuelto en un accidente de tránsito. A mí me tocó vivirla la tarde del viernes 6 de septiembre del 2021.

 Transitando por la avenida George Washington de la ciudad de Santo Domingo en dirección oeste-este, a la altura del Hotel Santo Domingo, tras detenerme por la congestión vehicular (lo que en Dominicana conocemos coloquialmente como “tapón”) mi pequeño Daihatsu Sirion 2008 fue impactado en la parte trasera por un Mack de volteo, lo cual a su vez provocó que chocara con el contenedor de un camión remolcador que se hallaba delante.

Sorprendido por el inesperado evento, y aturdido por la violenta sacudida, al advertir que el motor humeaba me apresuré a salir del vehículo, temiendo que este se incendiara. Por la misericordia de Dios salí prácticamente ileso, con tan solo un pequeño rasguño en la pierna derecha, una contusión menor en la rodilla izquierda y una no muy intensa sensación de presión en el pecho provocada por el jalón del cinturón de seguridad. Mi carro, en cambio, resultó seriamente dañado, al punto que quienes lo observaban se sorprendían de que yo no estuviese mal herido.     

Al salir del vehículo, lo primero que llamó mi atención fue ver a un grupo de personas haciendo videos y fotos del accidente con sus smartphones. Pude comprobar lo que había escuchado antes en el sentido de que en situaciones como estas algunas personas se preocupan más por filmar que por ayudar. No obstante, debo reconocer que otras personas, incluyendo dos patrullas motorizadas de la Policía Nacional, se me acercaron para indagar sobre mi estado de salud, ofrecerme ayuda y unirse a mi acción de gracias al Altísimo por Su milagrosa protección.        

A seguida vinieron las discusiones estériles sobre lo que debió o no debió hacerse. Luego el necesario intercambio de información para la declaración ante las autoridades y reclamación a las aseguradoras. Después contacté a mi familia y luego al servicio de asistencia vial de mi seguro para la solicitud de una grúa.

No fue sino hasta ya entrada la noche cuando la grúa finalmente llegó. Fue una larga espera atenuada por la compañía de un buen samaritano que se mantuvo a mi lado durante todo ese tiempo y con el cual departí animadamente.  

Con la finalidad de que usted no viva la experiencia que acabo de describir o que, en caso de que la experimente (Dios no lo quiera) pueda abordarla adecuadamente, le comparto las siguientes recomendaciones:                                                                                                                                                        

  • ·         En la medida de lo posible, al conducir por las vías públicas, evite interactuar con vehículos pesados.                                         
  • ·         Conduzca con prudencia respetando las leyes, las señales de tránsito y los límites de velocidad.                                                 
  • ·         Tenga todos los documentos que la ley exige para conducir y procure que estén al día.                                                            
  • ·         Nunca conduzca sin licencia y si tiene carné de aprendizaje, hágalo con un acompañante que la tenga, tal y como lo indica la ley.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              
  • ·         Equipe su vehículo con triángulo reflector o cono lumínico, extintor y botiquín de primeros auxilios.                                           
  • ·         Procure que su vehículo esté en condiciones adecuadas y que le funcionen todas las luces.                                                          
  • ·         Tenga el mejor seguro que su presupuesto le permita. Procure que incluya asistencia vial y afiliación a la Casa del Conductor o al Centro del Automovilista.                                                                                                      
  • ·         Tras un accidente, evite enfrascarse en discusiones. Estas, por lo general, no conducen a nada salvo a exacerbar los ánimos, lo cual a su vez puede generar violencia verbal y/o física. En cambio, proceda a intercambiar datos con la(s) persona(s) involucradas para los trámites subsiguientes.                                                                                         
  • ·         Si se encuentra en el lugar de un accidente y puede o le compete ayudar, hágalo, en lugar de filmar o tomar fotos (a menos que esto pueda servir de algo).                                                                                                                           
  • ·         Siempre tenga puesto el cinturón de seguridad, incluso si se encuentra en el asiento trasero. Esto puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte en caso de colisión.                                                                                                                                                          
  • ·         Evite usar su teléfono móvil mientras conduce. Una distracción, por breve que sea, puede tener consecuencias fatales.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           
  • ·         Si aún no lo ha hecho, inicie una relación con Dios creyendo en Jesús como su único y suficiente Salvador y viviendo una vida de acuerdo con Su Palabra. No siempre se sobrevive a los accidentes de tránsito, por lo cual es necesario estar preparados en todo momento para nuestro encuentro con el Altísimo (Amos 4:12, Hebreos 9:27).         

          “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” (Salmos 46:1)                                                                                                                                                                                        

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

                                                                                                                                                                        

viernes, 13 de agosto de 2021

CARRERA CONTRA EL DIABLO

 

                                                            


A mediados de la década de los 70, en una sala de cine de la parte céntrica de Santo Domingo, mi ciudad natal, tuve la oportunidad de ver el filme Carrera Contra el Diablo (Race With the Devil), un thriller repleto de suspenso y situaciones emocionantes protagonizado por los actores Peter Fonda y Warren Oates, y dirigido por Jack Starrett.

La película relata la experiencia de dos parejas de esposos que viajaban en un remolque rumbo a unas vacaciones. Tras hacer una parada en un pastizal desolado, se convierten en testigos de un ritual satánico que incluía un sacrificio humano.

 Luego de evadir una tenaz persecución de algunos miembros de la secta, se dirigen a la estación de policía de un pueblo cercano, donde notifican al sheriff sobre lo que acababan de presenciar. Este, quien también pertenecía a la secta, minimiza el asunto diciendo que posiblemente se trataba de un grupo de hippies que mataron un animal.

A seguida acontecen una serie de tensos eventos y persecuciones que mantienen al espectador aferrado a su asiento experimentando intensas emociones a todo lo largo del filme.

Lo más sorprendente de todo es el final de la película, en el cual las dos parejas son atrapadas por sus perseguidores satanistas dentro del remolque en un halo de fuego al son de cánticos diabólicos.

En esos tiempos no era común que una cinta cinematográfica culminara con la victoria de los malos sobre los buenos, por lo cual algunas de las personas que estaban en la sala de cine se levantaron de sus asientos airados y vociferando improperios en clara inconformidad frente a aquel inusual desenlace. Poco faltó para que se produjeran actos vandálicos contra las facilidades de la sala de cine.

Las Escrituras dicen que Satanás anda cual fiera rabiosa buscando a quien devorar (1ra Pedro 5:8). Su ministerio es matar, robar y destruir (Juan 10:10). Es un enemigo astuto y peligroso. Si bien el final del filme no fue del agrado de quienes lo vimos, es congruente con la Biblia, la cual señala que La única manera de vencer en la carrera contra el Diablo es estando sometidos a Dios mientras lo enfrentamos firmemente.

  “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago   4:7)                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

sábado, 6 de marzo de 2021

LO BUENO DE SER CALVO

 



A la edad de 14 años descubrí que estaba perdiendo pelo aceleradamente. Cada vez que me peinaba una considerable cantidad de cabello se quedaba atascada entre los dientes del peine y al mirar sobre mis hombros notaba que numerosas hebras yacían sobre ellos. A ese ritmo de pérdida, según estimé en ese momento, me quedaría calvo en más o menos diez años.

Siendo niño había consultado a mi madre sobre la posibilidad de quedarme calvo en el futuro, como lo era mi padre. Ella era una persona que sabía balancear el optimismo con la realidad, por lo cual me dejó claro que yo heredaba la calvicie por vía materna y paterna, pero también me consoló asegurándome que en el futuro existiría una cura eficaz para la calvicie masculina. Su pronóstico eventualmente resultaría parcialmente acertado puesto que, aunque hoy en día existen algunos métodos que tienen un cierto grado de efectividad en el tratamiento de la calvicie masculina, la misma aún no se puede considerar totalmente erradicada.

La idea de quedarme calvo me resultaba aterradora. En esos tiempos no estaba de moda el bald look, por lo cual no era atractivo en lo absoluto carecer de pelo en la cabeza y a la vez ello te exponía a las más crueles burlas de las personas a tu alrededor. Solo había unas pocas calvas celebradas, tales como la del actor Telly Savalas, quien encarnó al teniente Kojak en la serie televisiva del mismo nombre, y la del también actor Yul Brynner, quien hiciera el papel de Ramsés II en la película “Los Diez Mandamientos”.

Entendiendo que me quedaría calvo en plena flor de mi juventud, pronostiqué también que esto repercutiría negativamente en mi vida amorosa, pues me haría poco atractivo y consecuentemente inelegible por chica alguna. Consumí una ingente cantidad de energías mentales preocupándome por mi futura calvicie.

Recuerdo que, a la edad de 24 años, mientras laboraba en una escuela de idiomas como profesor de inglés, tuve un alumno de esa misma edad que ya estaba calvo, mientras yo aún tenía todo mi cabello encima. Al compararme con él me di cuenta de que mi pronóstico fatalista de cuando tenía 14 felizmente había resultado equivocado.

Me sometí también a un par de costosos tratamientos que prometían eliminar la calvicie y probé diferentes tipos de champús tales como de jojoba, ajo y con minoxidil. No obstante, a mis medianos treinta, la calvicie comenzó a abrirse paso inexorablemente sobre mi cabeza con unas entradas a ambos lados cada vez más pronunciadas y un pelo cada vez más escaso en la coronilla. Para ese entonces ya tenía más de una década felizmente casado y había engendrados tres varones.

A mis cincuentas, apenas me quedaba un escaso pelo que formaba una especie de herradura que iba de sien a sien cubriendo la nuca. Al entrar en los 60, y hasta el sol de hoy, he optado por el bald look y a la vez he aprendido a valorar y disfrutar los beneficios de la calvicie, algunos de los cuales cito a continuación:

1-Sientes menos calor en la cabeza durante el verano.

2-No necesitas champú.

3-Te ahorras la barbería.

4-No necesitas peinarte.

5-La brisa no te alborota el pelo.

6-No te preocupa el mojarte la cabeza cuando llueve.

7-No necesitas secador de pelo.

8-No te preocupan la caspa ni los piojos.

9-Y, como si todo eso fuera poco, le facilitas las cosas a Dios, a la luz del siguiente verso de la Biblia:

 

  “Pues aún vuestros cabellos están todos contados.” (Mateo 10:30)

 

 

 

 

martes, 1 de septiembre de 2020

LA DICHA DE LLORAR

 Llorar no significa ser débil, conoce la razón psicológica detrás de ello

Uno de los discursos más populares de Jesús es el de las bienaventuranzas (Mateo 5: 1-11). En este se ofrece una perspectiva cristiana de lo que nos hace verdaderamente dichosos. Una de ellas se refiere a “los que lloran” (Mateo 5:4).

En general, no consideramos dichosa a una persona que llora, a menos que sea de alegría. ¿En qué forma pueden las lágrimas ser una señal de dicha o felicidad?

La respuesta la ofrece el propio Jesús al señalar que los que lloran son bienaventurados porque “recibirán consolación”.

Por lo general, cuando vemos a alguien llorar le decimos: “No llores”, como si al hacerlo estuviese cometiendo un error. Pero lo cierto es que llorar es lo mejor que puede hacer una persona que atraviesa algún tipo de percance emocional, porque, tal como lo dijo Jesús, “recibirá consolación”. Esa consolación consiste en el desahogo que se experimenta mientras se llora. Todos sabemos por experiencia que tras llorar profusamente sentimos una gran mejoría de nuestra dolencia sentimental.

Erróneamente asociamos el llorar a debilidad o a “cosa exclusiva de mujeres”. Pero lo cierto es que se trata de una habilidad dada por Dios para lidiar eficazmente con las vicisitudes que inevitablemente nos asaltan en el diario vivir.

Jesús mismo lloró en medio del lamento por la muerte de su gran amigo Lázaro, a quien luego resucitaría (Juan 11:35).

Cuando lloramos, literalmente se nos cae un peso de encima y, luego de secarnos las lágrimas, nos sentimos listos para seguir adelante con nuevas energías.

Se sabe por las estadísticas que las mujeres viven unos 10 años más que los hombres. Se argumenta que una de las razones de esto tiene que ver con el hecho de que ellas son mas expresivas y emocionales. Los hombres, en cambio, solemos inhibir las lágrimas porque “los hombres no lloran”; lo cual tiene repercusiones negativas en nuestra salud cardiovascular.

Sin dudas, llorar es una herramienta invaluable para alcanzar inmediato alivio y la necesaria fortaleza en medio de las dificultades de la existencia terrenal. Es un mecanismo diseñado por Dios para ayudarnos a levantarnos en medio de la adversidad y proseguir a la consecución de nuestros sueños y metas.                                                      

jueves, 9 de julio de 2020

LA CRUZ NUESTRA DE CADA DIA




Uno de los requisitos para ser discípulo de Jesús es “cargar con su cruz cada día” (Lucas 9:23). ¿Qué significa esto exactamente?
 Muchos asocian la cruz del creyente a una circunstancia difícil e incómoda que les toca sobrellevar; tal como un hijo rebelde, una suegra entrometida, un conyugue desconsiderado, un empleo que no se disfruta, o un jefe insoportable. Si bien situaciones como estas pueden constituir un desafío a nuestra fe y poner a prueba nuestra integridad, no son “la cruz” que estamos llamados a cargar como requisito para seguir dignamente a Jesús.
En nuestro caso, ser discípulo de Jesús no significa caminar de un lugar a otro con él, como lo hacían los apóstoles, sino procurar asemejarnos a él, lo cual se logra siguiendo su ejemplo y poniendo en práctica sus enseñanzas. 
La cruz, en los días de Jesús, era un método de ejecución usado por el Imperio Romano para disuadir todo posible acto de rebelión contra su dominio. La muerte en cruz era agobiante y muy lenta. Se dice que en ocasiones los condenados duraban días y hasta semanas antes de expirar. También era un método terriblemente vergonzoso, pues el reo era expuesto desnudo a la vista de todos.
Cristo murió sobre una cruz haciéndose pecador en lugar nuestro lugar para así satisfacer la justicia divina y expiar nuestra culpa. La cruz que debe cargar el seguidor de Jesús, como la cruz literal e histórica, es también un instrumento de muerte. Solo que, en este caso, lo que debe morir no es la persona en cuestión, pues ya Jesús lo hizo en su lugar, sino las cosas que hay en ella que le dificultan ser un buen discípulo, o sea un fiel imitador de Cristo. En la medida que esas cosas van “muriendo”, el seguidor se parece más y más a su Señor. Algunas de esas cosas podrían ser amarguras, resentimientos, malas actitudes, rencor, egoísmo, envidia, y cosas por el estilo.          
Cargar con “nuestra cruz” implica, por lo tanto, un constante proceso de reflexión que, con la asistencia del Espíritu Santo, nos lleve a identificar y posteriormente “hacer morir” las ideas, actitudes, emociones y acciones que nos impiden crecer espiritualmente hacia la estatura del Varón Perfecto (Efesios 4:13). Con la ayuda de Dios y nuestro esfuerzo, estas cosas van a desaparecer gradualmente. Por ello es necesario ser constantes y perseverantes en nuestro empeño por “crucificar” todo lo que nos impida ser como Jesús.    


“Y EL QUE NO LLEVA SU CRUZ Y SIGUE EN POS DE MI, NO PUEDE SER MI DISCIPULO.” (LUCAS 14:27)

     
                                                          

lunes, 23 de septiembre de 2019

COLABORADORES DE DIOS


Mucho tiempo atrás, en la que fue mi primera congregación, había un hermano en Cristo que practicaba artes marciales. En mi ortodoxia evangélica de aquel entonces me parecía inconcebible e innecesario que un creyente practicara dicha disciplina ya que entendía que todo creyente debía basar su seguridad personal en la ayuda divina y no en habilidades humanas de defensa personal. En otras palabras, ¿Para que practicar artes marciales si tenemos un Dios Todopoderoso que está de nuestro lado?
En una ocasión, un grupo de jóvenes y yo abordamos al hermano en cuestión y le preguntamos el porqué de su decisión de practicar artes marciales en lugar de simplemente confiar en la protección divina. Su respuesta fue la siguiente: "Practico artes marciales para hacerle las cosas más fáciles a Dios".
     Esa respuesta nos pareció arrogante y cargada de un falso sentimiento de autosuficiencia. ¿Acaso necesita Dios que le ayudemos o que le facilitemos las cosas? Nos pareció que el hermano trataba de justificar lo injustificable al darnos semejante respuesta.
     Sin embargo, y tras meditar profundamente en el asunto, he llegado a entender que hay mucho de virtud en la idea de "ayudar a Dios". Si bien nuestro Dios es Todopoderoso, no menos cierto es que nos hizo con un cerebro pensante y con habilidades físicas extraordinarias, dones y talentos que puso en nosotros para que los usemos. Un ejemplo de esto lo encontramos en el libro de Éxodo capítulo 14. El pueblo de Israel, recién salido de Egipto, se encontraba entre el ejército de Faraón y una pared impenetrable de agua que constituía el Mar Rojo. En ese momento crucial Moisés hace lo que haría cualquiera de nosotros en tal situación, clamar a Dios por ayuda. Sin embargo Dios le responde con un reproche: "¿Por qué me pides ayuda? (Éxodo 14:15a, versión Dios Habla Hoy) Luego le instruye ordenar al pueblo de Israel avanzar y dividir el Mar Rojo con la vara que tenía en su mano (versos 15-16). La solución a la crisis estaba en la mano de Moisés. Esto nos muestra que muchas veces ya tenemos aquello que le estamos pidiendo a Dios porque Él nos lo ha dado previamente y espera que le demos uso.
Nosotros oramos a Dios por salud, pero también nos cuidamos usando medicamentos, ejercitándonos y comiendo saludablemente. Le pedimos Su protección, pero no dejamos de tomar precauciones ante potenciales peligros. Suplicamos por Su provisión de las cosas materiales que necesitamos, pero no dejamos de salir a trabajar cada mañana. Dios no lo hace todo, El hace aquellas cosas que son imposibles para nosotros y el resto nos las deja para que las resolvamos con las herramientas naturales y espirituales  que Él mismo nos ha dado previamente.
 Dios espera de nosotros tanto como nosotros de Él. Él cree en nosotros así como nosotros en Él. El cuenta con nosotros tanto como nosotros con Él. Aunque hay ocasiones excepcionales en que Dios lo hace todo y nosotros tan solo somos espectadores, por lo general Él pide y espera nuestra asistencia. Dios y nosotros somos un equipo. Somos colaboradores de Dios.


"PORQUE NOSOTROS SOMOS COLABORADORES DE DIOS"...(1 CORINTIOS 3:9)
 

sábado, 9 de marzo de 2019

LA AMISTAD CON EL MUNDO

     Todos sabemos que una palabra tiene el significado que el contexto le asigna. La palabra "mundo" aparece en la Biblia con diferentes acepciones. En el salmo 24, verso 1, por ejemplo, la palabra "mundo" se refiere al planeta. En Juan capítulo 3, verso 16 significa la humanidad.
En la epístola del Apóstol Santiago capítulo 4, verso 4 leemos que la "amistad con el mundo" equivale a estar enemistado con Dios. ¿Qué quiere decir la palabra "mundo" en este contexto?
En el ámbito evangélico se suele hacer referencia al "mundo" como si se tratara de un lugar geográfico situado más allá de las paredes de la iglesia. Decimos que "estábamos en el mundo" antes de venir a Cristo, o que "allá afuera en el mundo" no hay nada bueno que buscar. Si alguien se aparta del evangelio decimos que "se fue al mundo".
     Sobre el significado de la palabra "mundo" en el contexto de Santiago 4:4 encontramos luz en el pasaje de la primera epístola de Juan capítulo 2, versos 15 al 17. Aquí la Palabra indica que lo que hay en el "mundo" son "deseos" que no provienen del Padre(verso 16). El verso 17 recalca que el "mundo" tiene "deseos". Y luego indica que el que hace la voluntad, o sea, "el deseo de Dios", permanece para siempre. Los deseos se alojan en la vida interior del ser humano, lo que la Biblia llama el corazón. Por lo tanto "la amistad con el mundo" a la que se refiere Santiago es más bien el estilo de vida en el que actuamos conforme a los deseos que hay en nosotros que no concuerdan con los de Dios cediendo ante las cosas negativas que nos ofrece el entorno social irredento. Si por el contrario supeditamos nuestros deseos a los de Dios, entonces rompemos relaciones con el "mundo", es decir, con nuestros propios deseos pecaminosos, para hacer los de Dios.
Volviendo a la epístola de Santiago capítulo 4, observamos que el primer verso de dicho capítulo señala que la razón de las guerras y pleitos entre nosotros reside en nuestras pasiones(deseos) que combaten en nuestros miembros, es decir, dentro de nosotros. Añade que "deseamos" cosas y no las recibimos porque no las pedimos (a Dios), y que a veces aun pidiendo no recibimos porque pedimos incorrectamente, es decir, para satisfacer deseos no consonantes con los de Dios.
Hemos pensado erróneamente que el "mundo" al que alude el apóstol Santiago en el ya referido pasaje es el entorno social no creyente y que, por lo tanto, al abrazar la fe cristiana debemos evitar, o al menos  reducir a la mínima expresión, nuestra relación con los inconversos. Por ello muchos cristianos se abstienen de acudir a ciertos eventos sociales por considerarlos "del mundo". También se alejan de sus amigos y hasta familiares que aún no han confesado a Jesús como Salvador para evitar la "contaminación del mundo". Pero debemos entender que el creyente no está llamado a alejarse de la sociedad sino a ser "luz" en medio de ella mediante las buenas obras que resultan de hacer la voluntad de Dios en lugar de la nuestra, no importa dónde o con quien estemos.
También se suele confundir lo mundano con lo secular. Por ejemplo, si un artista interpreta canciones  que no tienen contenido explícitamente cristiano lo consideramos un "cantante del mundo", incluso si el contenido de sus canciones no promueve valores reñidos con la Palabra de Dios. Pero debemos entender que algo es mundano no por carecer de alusiones directas a Jesús o la Biblia, sino cuando favorece la satisfacción de deseos opuestos a la voluntad de Dios.
 Al convertirnos a Cristo traemos dentro de nosotros un "mundo" caracterizado por malos deseos y, por ende, actitudes y conductas no acordes con la voluntad de Dios. En la medida que vamos perseverando en la fe y creciendo espiritualmente, esos malos deseos van siendo sometidos y subordinados a los de Dios, y es ahí cuando podemos decir que hemos "vencido al mundo", tal como lo hizo Jesús quien, aunque tuvo una vida social intensa que incluyó comer y beber en compañía de pecadores, siempre hizo la voluntad de su Padre.

miércoles, 12 de julio de 2017

LA REDENCIÓN DEL TIEMPO

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Redención es la acción de redimir. Redimir es, a su vez, sinónimo de rescatar. Lo que no se rescata se pierde. Eso es justamente lo que sucede con el tiempo, si no lo redimimos, no habrá una segunda oportunidad para aprovecharlo.
Aunque suele decirse que "el tiempo es oro", lo cierto es que el valor del tiempo es mucho mayor, ya que a diferencia del oro (entiéndase dinero y riquezas materiales) el tiempo es irrecuperable. Cada segundo no aprovechado en nuestra existencia terrenal es un instante perdido para siempre.
Por ello es crucial aprender a redimir el tiempo, para lo cual compartimos algunos sabios consejos.

1-Siempre que sea posible, viva cerca de los lugares que frecuenta. Leí en una ocasión el caso de un conferencista que solía recibir invitaciones desde ciudades muy distantes. Al hacer la contabilidad de las horas que pasaba en un avión, se dio cuenta que estaba viviendo para viajar y no viajando para vivir, por lo cual decidió mudarse a una localidad cercana a los lugares desde donde recibía las invitaciones.
2-Convierta las situaciones de espera en oportunidades productivas. Si, por ejemplo, va a una cita con su médico o dentista, lea un libro, escriba o haga su tarea universitaria o escolar mientras llega su turno.
3-Planifique el día. Acostumbre a listar sus asuntos y diligencias en una agenda física o electrónica. Un día no planificado suele convertirse en un día no aprovechado en el cual nos la pasamos dando vueltas de un lado al otro sin hacer nada importante.
4-Aproveche el momento presente no dejando para luego lo que pueda y/o deba hacer ahora. La costumbre de posponer una actividad una y otra vez provoca a menudo que esta nunca se lleven a cabo.
5-Evite caer en la trampa de "esperar a cuando tenga tiempo" para hacer las cosas. El tiempo que más se desperdicia es el que se tiene en exceso. Todos hemos tenido la experiencia de tomar unas vacaciones para realizar algunas actividades pendientes que, al final del periodo libre, quedan inconclusas o simplemente no realizadas.
6-Tenga metas. Una vida carente de propósitos equivale a años tras años de mera existencia desprovista de logros importantes.
7-Dele a cada cosa su tiempo. No emplee el tiempo de descanso para trabajar ni viceversa.
8-Evite la monotonía. Pasarse años y años haciendo lo mismo una y otra vez no es acumular experiencia sino más bien desperdiciar la diversidad que la corta vida terrenal nos ofrece.
9-No se preocupe por cuantos años le queden por vivir sino más bien piense en cuán bien aprovechados podrían ser esos años. El asunto no es que tan larga es nuestra existencia terrenal sino más bien que tan intensa y productiva es.
10-Viva en el presente. El pasado ha pasado y solo debemos recordarlo si nos ayuda a vivir mejor el momento presente. En cuanto al futuro, si bien es importante planificarlo, debemos recordar que no está garantizado.
11-Salvo que la situación lo amerite, evite la prisa, ya que esta a menudo provoca que las cosas queden mal y haya que repetirlas, lo cual resulta en pérdida de tiempo que pudo haberse evitado habiendo hecho las cosas con la debida calma desde el principio.
12-Acuda temprana o puntualmente a sus compromisos y actividades. Esto le permitirá un mejor aprovechamiento de los mismos y le evitará el estrés que a menudo producen las tardanzas.
13-No posponga el arreglar su relación con Dios. Mañana podría ser demasiado tarde. Reconcíliese hoy con El reconociendo a Jesús como su Señor y Salvador.

ANDAD SABIAMENTE PARA CON LOS DE AFUERA, REDIMIENDO EL TIEMPO.
Colosenses 4:5.

domingo, 14 de febrero de 2016

EL LEGALISMO RELIGIOSO

El legalismo se define como la "tendencia a reducir la ley a sus aspectos externos, atendiendo menos a su contenido y finalidad"( Nuevo diccionario esencial de la lengua española, Santillana).
Toda ley consta de la letra, que es lo que la ley dice, y el espíritu de la letra, lo cual es lo que la ley quiere decir, o sea, su significado intrínseco. La ley de tránsito, por ejemplo, establece que los vehículos deben detenerse ante la luz roja de un semáforo (letra) con la finalidad de controlar el tránsito en las intersecciones de tal forma que no se produzcan congestionamientos o accidentes (espíritu de la letra).
Hay, sin embargo, circunstancias en las que se justifica el quebrantamiento de la ley porque su observación, tal como está establecida, riñe con su propósito. Cuando, por ejemplo, una ambulancia traslada a una persona enferma o lesionada, cuya vida depende de que tan rápido ésta pueda recibir atenciones médicas, el conductor de la ambulancia en cuestión no respetará las luces rojas puesto que si así hiciese, estaría poniendo en mayor peligro la vida del paciente, contraponiéndose así al espíritu de la ley de tránsito que es facilitar y preservar la vida humana. Esto no significa, en manera alguna, que el fin justifique los medios, sino que, existen situaciones excepcionales en las que el cumplimiento de la ley, al nivel de la letra, es improcedente por no consonar con el espíritu de la letra.
En el evangelio de Mateo capítulo 12, leemos como Cristo reacciona ante la actitud legalista de los fariseos, quienes criticaban que sus discípulos arrancaran  y comieran espigas en el día de reposo. El Señor les refiere lo ocurrido con el rey David y sus hombres cuando, teniendo hambre, entraron en el templo y comieron los panes de la proposición, los cuales sólo podían ser consumidos por los sacerdotes. Jesús les explica que el día de reposo fue hecho a causa del hombre, y no al revés. En otras palabras, la ley está al servicio del hombre, y si, en circunstancias excepcionales, como era el caso, ésta no le favoreciera, entonces la transgresión estaba justificada, pues de todos modos el espíritu de la ley, el cual es el bienestar humano, era preservado.
 Una de las principales fuentes de fricciones y discrepancias en el pueblo evangélico lo constituye el desarrollo de doctrinas legalistas que resultan de captar lo que la Biblia dice pasando por alto lo que ésta quiere decir, resultando ello en la producción de puntos de vista  erróneos y, en ocasiones hasta ridículos.
 Recuerdo las palabras de un hermano en Cristo que se negaba a asistir a una sala de cine argumentando que no quería sentarse en "silla de escarnecedores", en clara alusión al Salmo 1. Es obvio que éste hermano era incapaz de entender que el escritor sagrado utiliza la palabra silla metafóricamente para aludir a una actitud o postura moral y no al mencionado artefacto casero.
En otra ocasión quedé muy sorprendido ante las afirmaciones de uno de mis alumnos de discipulado quien me confesó que  se abstenía de matar a todo ser vivo, aunque se tratase de un insecto dañino, porque la Biblia dice "no matarás". El evangelio según Mateo versos 21 al 26 registra las enseñanzas de Jesús al respecto, quien nos da entender que es en el odio hacia los demás donde reside la transgresión del mandamiento, ya que éste genera los verdaderos homicidios que Dios condena, pues existen homicidios que resultan de legítima defensa o de la práctica de la justicia, como cuando la policía resiste a un delincuente armado.
En fin, es saludable para todo creyente que, al considerar las Escrituras, sea capaz de entender no sólo lo que Ellas nos dicen literalmente, sino, y sobre todo, lo que nos quieren decir, de tal forma que evitemos el desarrollo de doctrinas legalistas. Esto, por supuesto requiere un estudio responsable, profundo y sereno de la Biblia, y, sobre todo, la indispensable orientación del Espíritu Santo, quien nos conduce a toda verdad y justicia.

sábado, 4 de julio de 2015

LA BUENA VEJEZ

Recientemente escuché una información en los medios según la cual una destacada comunicadora dominicana confesaba temer a la vejez. El miedo a la vejez es muy común, aunque no comúnmente admitido públicamente.
Cuando decimos temer a la vejez no es a la vejez como tal a lo que nos referimos, ya que todos anhelamos seguir vivos, lo cual implica envejecer. Incluso acostumbramos a celebrar el envejecimiento en las fiestas de cumpleaños. A lo que realmente tememos es a una "mala vejez", es decir, llegar a la parte final de nuestras vidas agobiados por múltiples quebrantos de salud, postrados en cama, convertidos en carga para nuestros seres queridos, con nuestras facultades físicas y mentales significativamente reducidas o abandonados en un asilo por nuestros familiares que no pueden o no quieren cuidarnos. Semejante situación es sencillamente temible y totalmente indeseable para cualquiera de nosotros.
Generalmente asociamos la juventud con cosas positivas (energía, vitalidad, buena apariencia, etc.) y a la vejez con cosas negativas (torpeza, lentitud, debilidad). Pero lo cierto es que ni la una o la otra es buena o mala en sí misma, son tan sólo etapas naturales de la vida cuya calidad dependerá de nosotros. En sentido general, una juventud disfrutada responsablemente nos conducirá a una buena vejez y, del mismo modo, una mocedad vivida disolutamente desembocará en una tercera edad desastrosa. He aquí algunas recomendaciones para forjar una buena vejez.
1-Ten presente a Dios en los días de tu juventud. Dale al Señor el primer lugar en tu vida y sírvele con integridad. De este modo evitarás una vejez carente de felicidad.( Eclesiastés 12:1 ).
2-Respeta, ama y obedece a tus padres para que tengas una vida larga y exitosa ( Deuteronomio 5:16).
3-Corrige a tus hijos, sin maltratarlos. De este modo evitarás que ellos se conviertan en un dolor de cabeza para ti en tu vejez ( Proverbios 29:17 ).
4-No te cierres a la crítica bien intencionada. El consejo que recibes hoy será el que te ayudará a crecer y el que podrás ofrecer a otros en el futuro ( Proverbios 19:20 ).
5-Ejercita la mente a través de la lectura y el estudio. El cerebro, así como cualquier otro órgano del cuerpo, corre el riesgo de atrofiarse por falta de uso. Recuerda que la tecnología es una herramienta al servicio de la mente y no un sustituto de la misma (1ra de Timoteo 4:13 ).
6-Cuida tu salud física. Se tiene la idea errónea de que la vejez es una enfermedad. Lo que sucede es que muchos problemas de salud que afloran en la vejez fueron cultivados en la juventud mediante una alimentación desbalanceada, una vida sedentaria, insuficiente ingesta de agua, falta de higiene adecuada y, sobre todo, por el estrés. Nuestro cuerpo, tarde o temprano nos pasará factura por los maltratos a los que lo hayamos sometido.
7-Cuida siempre tu apariencia externa. El hecho de envejecer no implica que debamos incurrir en un abandono de nosotros mismos. Pero evita los excesos obsesionándote con la idea de mantener una apariencia joven a como de lugar, tratando de detener inútilmente el inexorable paso del tiempo. Ten presente que, como escribiera el destacado cantautor guatemalteco Ricardo Arjona, "es mejor ponerle vida a los años que quitarle años a la vida".
8-Mantente siempre productivo. Si por algún motivo te retiras de tu actual empresa o profesión, incursiona de inmediato en otro tipo de actividad en la que puedas seguir haciendo aportes positivos a la sociedad.
9-Adopta una actitud correcta con respecto a la vejez. Cree, establece y declara que tus mejores años no son los ya transcurridos, sino los que están por venir. Entiende que tu mejor día es hoy, y que mañana será aún mejor. Si los tiempos pasados fueron dorados, los futuros serán de diamante ( Eclesiastés 7:10 ).



                                    "Y MURIÓ EN BUENA VEJEZ, LLENO DE DÍAS,
                                      DE RIQUEZAS Y DE GLORIA..."( 1ro de Crónicas
                                      29:28a, acerca del rey David ).





martes, 23 de diciembre de 2014

LA CONTROVERSIA SOBRE LA NAVIDAD

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Unos quince a veinte años atrás la Navidad no era un tema de discusión importante en el ámbito evangélico. Se entendía que la época era aprovechable para presentar el mensaje de salvación mediante dramas y conciertos así como para la realización de banquetes donde la congregación pudiese compartir en un ambiente informal. Sin embargo, en los últimos años hemos observado el surgimiento de una postura de rechazo a la celebración de esta popular festividad. La razón de este fenómeno, a nuestro entender, resulta del auge que han tenido en estos tiempos algunas corrientes entre cuyas características se encuentra el rescate de las raíces judías del cristianismo en contraposición al legado greco-romano a la iglesia cristiana moderna. De ahí las danzas judías, el uso del shofar y otras prácticas que se han hecho populares en nuestras congregaciones.
Al parecer, éstas tendencias, que en sentido general consideramos positivas, han abierto puertas a presiones neo-judaizantes dentro del pueblo evangélico similares a las descritas en el libro de  los Hechos de los Apóstoles y la epístola a los Gálatas. De repente han surgido grupos de creyentes evangélicos que guardan el Sábado, no comen cerdo, hablan mezclando hebreo y español y, por supuesto, rechazan firmemente la celebración de la Navidad argumentando, entre otras cosas, que Jesús no nació un 25 de diciembre y que ésta fiesta tiene su origen en prácticas paganas de la antigua Roma. .
En respuesta a éstos argumentos podemos señalar lo siguiente. El hecho de que Cristo haya nacido o no en diciembre es irrelevante ya que lo que celebramos es el evento y no la fecha. Por otro lado, el que una festividad o cualquier otra actividad humana tenga un origen pagano no impide que la actividad en cuestión sea reformada y redirigida para que honre al único que merece Gloria, que es el Dios de la Biblia. En realidad todas las cosas tienen su origen en Dios, lo único que hizo Satanás fue distorsionar todo lo que el Señor creó tratando de usurpar la Gloria que sólo el Altísimo merece, por lo cual es nuestra responsabilidad como creyentes rescatar para Cristo todo aquello que el enemigo contaminó al influir en las mentes de hombres irreverentes que, en su ignorancia, dieron gloria a lo creado en lugar de al Creador. Debemos entender también que no todo lo que los pueblos paganos hacían era malo. Las cosas no son malas por ser de origen pagano sino por reñir con los mandamientos de Dios. El creyente responsable debe tener la habilidad de deslindar las malas acciones de las buenas rechazando las primeras y conservando las últimas.
Las Escrituras señalan que el nacimiento del Mesías fue motivo de gran alegría y que fue celebrado por ángeles en el cielo, y en la Tierra por pastores humildes así como por opulentos visitantes de Oriente ( Lucas 2, Mateo 2 ). La nación de Israel, sin embargo, pasó por alto el evento. El episodio bíblico de la Natividad es, por lo tanto, una señal profética de la sumisión del mundo gentil al Señorío de Cristo.
La Navidad es una excelente oportunidad para presentar el mensaje de salvación y para realizar obras piadosas que son consonantes con los principios del evangelio. Es una temporada ideal para reunirnos con familiares y amigos y compartir sanamente. También ha inspirado la producción de hermosas canciones y obras de arte que resaltan a Cristo.
 Hay, sin embargo, muchos que durante ésta época incurren en excesos y disoluciones, pero esas personas en realidad no celebran el nacimiento de Cristo sino que tienen la Navidad como excusa para alimentar los deseos de la carne dada su condición espiritual reprobada que les impide discernir el valor espiritual tanto de la Navidad como de cualquier otra celebración cristiana.
La decisión de no celebrar la Navidad, sin embargo, es buena y válida siempre que se considere una opción conveniente para prevenir la contaminación en un mundo tan engañoso como en el que vivimos, pero no debe llevar a nadie a sentirse superior espiritualmente y mucho menos a juzgar a los que toman la decisión opuesta ya que Dios ama y justifica, en Cristo ( y no en la observación o no de fiestas ), tanto a los unos como a los otros, pues el Reino de Dios no consiste en comida, bebida, celebraciones o rituales sino en servir a Dios con sencillez y pureza de corazón ( Romanos 14:17 ).

"UNO HACE DIFERENCIA ENTRE DÍA Y DÍA; OTRO JUZGA IGUALES TODOS LOS DÍAS. CADA UNO ESTÉ CONVENCIDO EN SU PROPIA MENTE. EL QUE HACE CASO DEL DÍA, LO HACE PARA EL SEÑOR; Y EL QUE NO HACE CASO DEL DÍA, PARA EL SEÑOR NO LO HACE."( ROMANOS 14:5-6A ).

jueves, 19 de junio de 2014

LAS EXCUSAS

Excusas...Excusas...Excusas. Se dice que nadie queda mal después que éstas se inventaron. Por cierto...¿Qué son exactamente las excusas y quién las inventó?
La palabra excusa proviene del latín" excusare", que significa" hallar la causa afuera". La excusa es, por lo tanto, señalar a un agente externo como el causante de un error propio. Por ejemplo, si llegamos tarde al trabajo y, al ser cuestionados por nuestro supervisor, argumentamos que el tránsito estaba muy pesado en el trayecto, entonces nos estamos excusando, puesto que estamos atribuyendo a algo fuera de nosotros la razón de la tardanza. De esta manera quedamos absueltos ante la inquisición de nuestro jefe inmediato y el tránsito inclemente queda como "el malo de la película".
En cuanto al origen de las excusas, la respuesta está en las Sagradas Escrituras, específicamente en el libro de Génesis capitulo 3. Adán y Eva acababan de comer del fruto prohibido y son confrontados por Dios al respecto. Adán produce entonces la primera excusa en la historia de la raza humana: "la mujer que me diste por compañera me dio del árbol y yo comí"(verso 12). De esta manera acusa directamente a Eva de incitarlo a desobedecer e indirectamente a Dios al implicar que esté le dio por compañera a la mujer que eventualmente lo induciría al pecado. ¿Acaso no será ésta la razón por la que los hombres solemos atribuir a las mujeres muchos de nuestros propios errores e infortunios?
Inmediatamente después, al ser también interpelada por el Creador, Eva profiere la segunda excusa de la historia al decir: "la serpiente me engañó, y yo comí"(verso 13). La serpiente, por su lado, no se excusó, lo cual subraya el aspecto exclusivamente humano de la cultura de la excusa.
 El problema de la gran mayoría de las excusas es que son una forma de rehuir la responsabilidad personal ante el error, colocándola sobre un elemento externo que, aunque participante del problema, no es su causante primario.
Por otro lado, si bien es cierto que muchas excusas son válidas, la gran mayoría de ellas en realidad sólo sirven para explicar el error, pero no para justificarlo. La cultura de la excusa también contribuye a perpetuar y endurecer el error ya que, al considerar que la razón del mismo está fuera de mi, no está en mis manos el solucionarlo.
En fin, la cultura de la excusa no es en nada provechosa pues obstaculiza nuestro desarrollo personal y nos convierte en personas indignas de confianza y habitualmente incumplidoras. Conviene, pues, que aprendamos a asumir responsabilidad ante nuestros errores, que seamos lo suficientemente valientes como para admitir que hemos fallado, aprender a pedir perdón y esforzarnos por hacerlo mejor la próxima vez.

viernes, 18 de abril de 2014

EL FETICHISMO

Un fetiche es un objeto al cual se le atribuyen poderes mágicos, tales como la capacidad de conceder buena suerte a su poseedor. El fetiche-habiente entiende que, por el hecho de tener o portar un objeto en particular, la buenaventura le acompañará  doquiera vaya o que tendrá éxito en algún área de su vida.
Son ejemplos de prácticas fetichistas la tenencia de amuletos para la buena suerte, el colocar pedazos de pan sobre los dinteles de las puertas para atraer provisión alimenticia y el porte de objetos con la finalidad de ser protegidos de malas influencias o para lograr bienestar y éxito.
Algunas personas utilizan la Biblia como fetiche colocándola en un rincón de la casa abierta en el Salmo 91, con la finalidad de que esto ahuyente los malos espíritus o para frenar cualquier desgracia que pueda alterar la paz del hogar.
La tenencia y/o porte de la Biblia no conlleva en si mismo ningún beneficio, sino más bien el conocimiento y puesta en práctica de la información que ésta contiene. En el libro de Josué capítulo 1, Dios instruye a éste sobre la manera correcta de manejar el contenido de las Escrituras. En primer lugar se debe recitar la Palabra de manera reiterada, lo cual nos lleva a la memorización de la misma. Luego debemos reflexionar sobre la Palabra memorizada para entender su significado, y, finalmente, debemos llevarla a la práctica, lo cual producirá prosperidad y éxito (Josué 1.8-9)
La clave para cosechar éxito y felicidad en esta vida no consiste en la tenencia de algún objeto en particular al cual consideremos capaz de irradiar dicha y bienestar, sino en conocer y seguir los consejos que Dios reveló en Su Palabra, la Biblia, entre los cuales el número uno es reconocer al Señor Jesucristo como Único y Suficiente Salvador para alcanzar perdón de nuestros pecados y vida eterna( Juan 3.16).

martes, 31 de diciembre de 2013

UN PLAN DE ACCIÓN

Los últimos días del año que culmina, así como los primeros del nuevo, constituyen un periodo ideal para el establecimiento de metas personales. La tenencia de una meta, sin embargo, no garantiza el logro de la misma a menos que se disponga de un plan de acción, que no es otra cosa más que un conjunto de actividades que, de llevarse a cabo, nos pueden conducir a la consecución del objetivo previamente establecido.
Toda meta debe ser precisa, realista y realizable dentro del período de tiempo en que tenga vigencia el plan de acción. Por ejemplo, una meta tal como BAJAR DE PESO carece de precisión, puesto que no especifica la cantidad exacta de libras o kilos que se pretende eliminar ni el periodo de tiempo en el cual se desea lograrla, por lo cual convendría sustituirlo por REDUCIR X LIBRAS/ KILOS DE PESO EN X TIEMPO. Por otro lado, tener como meta AHORRAR UN MILLÓN DE PESOS EN UN PERÍODO DE UN AÑO podría no ser un objetivo realista si la persona que lo establece no tiene un nivel de ingreso adecuado para hacerla realidad en tan sólo doce meses, por lo cual habría que ajustar la cantidad de dinero o el período de tiempo para que la meta tenga los pies sobre la Tierra.
El plan de acción, como ya señalamos, es una lista de actividades cuya realización hará posible el logro de la meta en cuestión. Algunas de las actividades serán puntuales, es decir que se realizarán tan sólo una vez. Otras serán repetibles con la frecuencia que sea necesaria durante la vigencia del plan de acción. Un ejemplo de actividad puntual podría ser SOMETERME A UN EXAMEN MÉDICO GENERAL, mientras que CAMINAR 5 KILÓMETROS DIARIOS serìa un ejemplo de actividad repetible.
 Una vez redactado el plan de acción convendrá colocarlo en un lugar que frecuentemos lo suficiente como para mantener nuestra mente enfocada en él, o tener la disciplina de consultarlo habitualmente para darle el debido seguimiento. El plan de acción también puede sufrir modificaciones, si resultare conveniente o necesario, a lo largo de su puesta en práctica.
He aquí un ejemplo sencillo de un plan de acción:

META: CAMBIAR MI EMPLEO ACTUAL POR UNO MEJOR DURANTE EL AÑO EN CURSO.

PLAN DE ACCIÓN:

  • Actualizar mi CV.
  • Consultar diariamente las ofertas de empleo en la web.
  • Identificar las ofertas atractivas y aplicar.
  • Visitar diversas empresas y depositar aplicaciones en las mismas.