jueves, 15 de octubre de 2026

JESÚS EL SALVADOR


Un salvador es alguien que nos saca de apuros. Alguien que aparece cuando más lo necesitamos trayendo consigo la solución al problema. Es ese conductor que se detiene a asistirnos desinteresadamente cuando nos ve varado a un lado del camino. Es esa persona que nos dice qué hacer cuando estamos confundidos. Es un Buen Samaritano que, aun sin conocernos, nos presta su ayuda en medio de un percance. Todos de algún modo o circunstancia hemos contado con un salvador o lo hemos sido para alguien.

En una ocasión Jesús y sus discípulos fueron invitados a unas bodas en Cana de Galilea (Juan 2). En el transcurso del evento los anfitriones experimentaron un serio inconveniente: se había acabado el vino. Podemos imaginar el estrés y la vergüenza que les provocó semejante apuro. Pensemos en lo que sería de una fiesta en la que se acabaran las bebidas y no hubiese manera de reponerlas. Pero afortunadamente contaban con la presencia de Jesús, El Salvador, quien milagrosamente convirtió el agua en vino de alta calidad, librando a sus anfitriones de una situación terriblemente vergonzosa.

Para que se produjera la salvación en las bodas de Cana hubo dos acciones clave: la primera fue que Jesús fue invitado al evento, y la segunda, que se siguieron sus instrucciones al pie de la letra.

Cuando nos convertimos a Jesús él nos salva del mayor apuro que un ser humano puede tener, que es el estar desconectado de Dios. A través de su sacrificio expiatorio en la cruz El hizo posible nuestra reconciliación con el Dios que nos creó, y de cuya gloria habíamos estado alejados a causa del pecado.

Pero Jesús no solo nos salva mediante la fe, en el momento de la conversión, sino que también nos puede salvar en medio de las situaciones difíciles que se nos puedan presentar en el día a día. Para ello debemos seguir sus instrucciones al igual que lo hicieron los sirvientes en las bodas de Cana. No basta con llamar a Jesús “Señor”, debemos obedecerlo.

Esas instrucciones las encontramos en la Biblia, específicamente en los evangelios. Estos narran la vida de Jesús en la Tierra y reseñan sus sabias enseñanzas, las cuales son aplicables a todos los aspectos de la vida y cuya puesta en practica nos puede salvar en medio de situaciones difíciles de la cotidianidad.

 


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