Recientemente escuché una información en los medios según la cual una destacada comunicadora dominicana confesaba temer a la vejez. El miedo a la vejez es muy común, aunque no comúnmente admitido públicamente.
Cuando decimos temer a la vejez no es a la vejez como tal a lo que nos referimos, ya que todos anhelamos seguir vivos, lo cual implica envejecer. Incluso acostumbramos a celebrar el envejecimiento en las fiestas de cumpleaños. A lo que realmente tememos es a una "mala vejez", es decir, llegar a la parte final de nuestras vidas agobiados por múltiples quebrantos de salud, postrados en cama, convertidos en carga para nuestros seres queridos, con nuestras facultades físicas y mentales significativamente reducidas o abandonados en un asilo por nuestros familiares que no pueden o no quieren cuidarnos. Semejante situación es sencillamente temible y totalmente indeseable para cualquiera de nosotros.
Generalmente asociamos la juventud con cosas positivas (energía, vitalidad, buena apariencia, etc.) y a la vejez con cosas negativas (torpeza, lentitud, debilidad). Pero lo cierto es que ni la una o la otra es buena o mala en sí misma, son tan sólo etapas naturales de la vida cuya calidad dependerá de nosotros. En sentido general, una juventud disfrutada responsablemente nos conducirá a una buena vejez y, del mismo modo, una mocedad vivida disolutamente desembocará en una tercera edad desastrosa. He aquí algunas recomendaciones para forjar una buena vejez.
1-Ten presente a Dios en los días de tu juventud. Dale al Señor el primer lugar en tu vida y sírvele con integridad. De este modo evitarás una vejez carente de felicidad.( Eclesiastés 12:1 ).
2-Respeta, ama y obedece a tus padres para que tengas una vida larga y exitosa ( Deuteronomio 5:16).
3-Corrige a tus hijos, sin maltratarlos. De este modo evitarás que ellos se conviertan en un dolor de cabeza para ti en tu vejez ( Proverbios 29:17 ).
4-No te cierres a la crítica bien intencionada. El consejo que recibes hoy será el que te ayudará a crecer y el que podrás ofrecer a otros en el futuro ( Proverbios 19:20 ).
5-Ejercita la mente a través de la lectura y el estudio. El cerebro, así como cualquier otro órgano del cuerpo, corre el riesgo de atrofiarse por falta de uso. Recuerda que la tecnología es una herramienta al servicio de la mente y no un sustituto de la misma (1ra de Timoteo 4:13 ).
6-Cuida tu salud física. Se tiene la idea errónea de que la vejez es una enfermedad. Lo que sucede es que muchos problemas de salud que afloran en la vejez fueron cultivados en la juventud mediante una alimentación desbalanceada, una vida sedentaria, insuficiente ingesta de agua, falta de higiene adecuada y, sobre todo, por el estrés. Nuestro cuerpo, tarde o temprano nos pasará factura por los maltratos a los que lo hayamos sometido.
7-Cuida siempre tu apariencia externa. El hecho de envejecer no implica que debamos incurrir en un abandono de nosotros mismos. Pero evita los excesos obsesionándote con la idea de mantener una apariencia joven a como de lugar, tratando de detener inútilmente el inexorable paso del tiempo. Ten presente que, como escribiera el destacado cantautor guatemalteco Ricardo Arjona, "es mejor ponerle vida a los años que quitarle años a la vida".
8-Mantente siempre productivo. Si por algún motivo te retiras de tu actual empresa o profesión, incursiona de inmediato en otro tipo de actividad en la que puedas seguir haciendo aportes positivos a la sociedad.
9-Adopta una actitud correcta con respecto a la vejez. Cree, establece y declara que tus mejores años no son los ya transcurridos, sino los que están por venir. Entiende que tu mejor día es hoy, y que mañana será aún mejor. Si los tiempos pasados fueron dorados, los futuros serán de diamante ( Eclesiastés 7:10 ).
"Y MURIÓ EN BUENA VEJEZ, LLENO DE DÍAS,
DE RIQUEZAS Y DE GLORIA..."( 1ro de Crónicas
29:28a, acerca del rey David ).
sábado, 4 de julio de 2015
martes, 23 de diciembre de 2014
LA CONTROVERSIA SOBRE LA NAVIDAD
Unos quince a veinte años atrás la Navidad no era un tema de discusión importante en el ámbito evangélico. Se entendía que la época era aprovechable para presentar el mensaje de salvación mediante dramas y conciertos así como para la realización de banquetes donde la congregación pudiese compartir en un ambiente informal. Sin embargo, en los últimos años hemos observado el surgimiento de una postura de rechazo a la celebración de esta popular festividad. La razón de este fenómeno, a nuestro entender, resulta del auge que han tenido en estos tiempos algunas corrientes entre cuyas características se encuentra el rescate de las raíces judías del cristianismo en contraposición al legado greco-romano a la iglesia cristiana moderna. De ahí las danzas judías, el uso del shofar y otras prácticas que se han hecho populares en nuestras congregaciones.
Al parecer, éstas tendencias, que en sentido general consideramos positivas, han abierto puertas a presiones neo-judaizantes dentro del pueblo evangélico similares a las descritas en el libro de los Hechos de los Apóstoles y la epístola a los Gálatas. De repente han surgido grupos de creyentes evangélicos que guardan el Sábado, no comen cerdo, hablan mezclando hebreo y español y, por supuesto, rechazan firmemente la celebración de la Navidad argumentando, entre otras cosas, que Jesús no nació un 25 de diciembre y que ésta fiesta tiene su origen en prácticas paganas de la antigua Roma. .
En respuesta a éstos argumentos podemos señalar lo siguiente. El hecho de que Cristo haya nacido o no en diciembre es irrelevante ya que lo que celebramos es el evento y no la fecha. Por otro lado, el que una festividad o cualquier otra actividad humana tenga un origen pagano no impide que la actividad en cuestión sea reformada y redirigida para que honre al único que merece Gloria, que es el Dios de la Biblia. En realidad todas las cosas tienen su origen en Dios, lo único que hizo Satanás fue distorsionar todo lo que el Señor creó tratando de usurpar la Gloria que sólo el Altísimo merece, por lo cual es nuestra responsabilidad como creyentes rescatar para Cristo todo aquello que el enemigo contaminó al influir en las mentes de hombres irreverentes que, en su ignorancia, dieron gloria a lo creado en lugar de al Creador. Debemos entender también que no todo lo que los pueblos paganos hacían era malo. Las cosas no son malas por ser de origen pagano sino por reñir con los mandamientos de Dios. El creyente responsable debe tener la habilidad de deslindar las malas acciones de las buenas rechazando las primeras y conservando las últimas.
Las Escrituras señalan que el nacimiento del Mesías fue motivo de gran alegría y que fue celebrado por ángeles en el cielo, y en la Tierra por pastores humildes así como por opulentos visitantes de Oriente ( Lucas 2, Mateo 2 ). La nación de Israel, sin embargo, pasó por alto el evento. El episodio bíblico de la Natividad es, por lo tanto, una señal profética de la sumisión del mundo gentil al Señorío de Cristo.
La Navidad es una excelente oportunidad para presentar el mensaje de salvación y para realizar obras piadosas que son consonantes con los principios del evangelio. Es una temporada ideal para reunirnos con familiares y amigos y compartir sanamente. También ha inspirado la producción de hermosas canciones y obras de arte que resaltan a Cristo.
Hay, sin embargo, muchos que durante ésta época incurren en excesos y disoluciones, pero esas personas en realidad no celebran el nacimiento de Cristo sino que tienen la Navidad como excusa para alimentar los deseos de la carne dada su condición espiritual reprobada que les impide discernir el valor espiritual tanto de la Navidad como de cualquier otra celebración cristiana.
La decisión de no celebrar la Navidad, sin embargo, es buena y válida siempre que se considere una opción conveniente para prevenir la contaminación en un mundo tan engañoso como en el que vivimos, pero no debe llevar a nadie a sentirse superior espiritualmente y mucho menos a juzgar a los que toman la decisión opuesta ya que Dios ama y justifica, en Cristo ( y no en la observación o no de fiestas ), tanto a los unos como a los otros, pues el Reino de Dios no consiste en comida, bebida, celebraciones o rituales sino en servir a Dios con sencillez y pureza de corazón ( Romanos 14:17 ).
"UNO HACE DIFERENCIA ENTRE DÍA Y DÍA; OTRO JUZGA IGUALES TODOS LOS DÍAS. CADA UNO ESTÉ CONVENCIDO EN SU PROPIA MENTE. EL QUE HACE CASO DEL DÍA, LO HACE PARA EL SEÑOR; Y EL QUE NO HACE CASO DEL DÍA, PARA EL SEÑOR NO LO HACE."( ROMANOS 14:5-6A ).
jueves, 19 de junio de 2014
LAS EXCUSAS
Excusas...Excusas...Excusas. Se dice que nadie queda mal después que éstas se inventaron. Por cierto...¿Qué son exactamente las excusas y quién las inventó?
La palabra excusa proviene del latín" excusare", que significa" hallar la causa afuera". La excusa es, por lo tanto, señalar a un agente externo como el causante de un error propio. Por ejemplo, si llegamos tarde al trabajo y, al ser cuestionados por nuestro supervisor, argumentamos que el tránsito estaba muy pesado en el trayecto, entonces nos estamos excusando, puesto que estamos atribuyendo a algo fuera de nosotros la razón de la tardanza. De esta manera quedamos absueltos ante la inquisición de nuestro jefe inmediato y el tránsito inclemente queda como "el malo de la película".
En cuanto al origen de las excusas, la respuesta está en las Sagradas Escrituras, específicamente en el libro de Génesis capitulo 3. Adán y Eva acababan de comer del fruto prohibido y son confrontados por Dios al respecto. Adán produce entonces la primera excusa en la historia de la raza humana: "la mujer que me diste por compañera me dio del árbol y yo comí"(verso 12). De esta manera acusa directamente a Eva de incitarlo a desobedecer e indirectamente a Dios al implicar que esté le dio por compañera a la mujer que eventualmente lo induciría al pecado. ¿Acaso no será ésta la razón por la que los hombres solemos atribuir a las mujeres muchos de nuestros propios errores e infortunios?
Inmediatamente después, al ser también interpelada por el Creador, Eva profiere la segunda excusa de la historia al decir: "la serpiente me engañó, y yo comí"(verso 13). La serpiente, por su lado, no se excusó, lo cual subraya el aspecto exclusivamente humano de la cultura de la excusa.
El problema de la gran mayoría de las excusas es que son una forma de rehuir la responsabilidad personal ante el error, colocándola sobre un elemento externo que, aunque participante del problema, no es su causante primario.
Por otro lado, si bien es cierto que muchas excusas son válidas, la gran mayoría de ellas en realidad sólo sirven para explicar el error, pero no para justificarlo. La cultura de la excusa también contribuye a perpetuar y endurecer el error ya que, al considerar que la razón del mismo está fuera de mi, no está en mis manos el solucionarlo.
En fin, la cultura de la excusa no es en nada provechosa pues obstaculiza nuestro desarrollo personal y nos convierte en personas indignas de confianza y habitualmente incumplidoras. Conviene, pues, que aprendamos a asumir responsabilidad ante nuestros errores, que seamos lo suficientemente valientes como para admitir que hemos fallado, aprender a pedir perdón y esforzarnos por hacerlo mejor la próxima vez.
La palabra excusa proviene del latín" excusare", que significa" hallar la causa afuera". La excusa es, por lo tanto, señalar a un agente externo como el causante de un error propio. Por ejemplo, si llegamos tarde al trabajo y, al ser cuestionados por nuestro supervisor, argumentamos que el tránsito estaba muy pesado en el trayecto, entonces nos estamos excusando, puesto que estamos atribuyendo a algo fuera de nosotros la razón de la tardanza. De esta manera quedamos absueltos ante la inquisición de nuestro jefe inmediato y el tránsito inclemente queda como "el malo de la película".
En cuanto al origen de las excusas, la respuesta está en las Sagradas Escrituras, específicamente en el libro de Génesis capitulo 3. Adán y Eva acababan de comer del fruto prohibido y son confrontados por Dios al respecto. Adán produce entonces la primera excusa en la historia de la raza humana: "la mujer que me diste por compañera me dio del árbol y yo comí"(verso 12). De esta manera acusa directamente a Eva de incitarlo a desobedecer e indirectamente a Dios al implicar que esté le dio por compañera a la mujer que eventualmente lo induciría al pecado. ¿Acaso no será ésta la razón por la que los hombres solemos atribuir a las mujeres muchos de nuestros propios errores e infortunios?
Inmediatamente después, al ser también interpelada por el Creador, Eva profiere la segunda excusa de la historia al decir: "la serpiente me engañó, y yo comí"(verso 13). La serpiente, por su lado, no se excusó, lo cual subraya el aspecto exclusivamente humano de la cultura de la excusa.
El problema de la gran mayoría de las excusas es que son una forma de rehuir la responsabilidad personal ante el error, colocándola sobre un elemento externo que, aunque participante del problema, no es su causante primario.
Por otro lado, si bien es cierto que muchas excusas son válidas, la gran mayoría de ellas en realidad sólo sirven para explicar el error, pero no para justificarlo. La cultura de la excusa también contribuye a perpetuar y endurecer el error ya que, al considerar que la razón del mismo está fuera de mi, no está en mis manos el solucionarlo.
En fin, la cultura de la excusa no es en nada provechosa pues obstaculiza nuestro desarrollo personal y nos convierte en personas indignas de confianza y habitualmente incumplidoras. Conviene, pues, que aprendamos a asumir responsabilidad ante nuestros errores, que seamos lo suficientemente valientes como para admitir que hemos fallado, aprender a pedir perdón y esforzarnos por hacerlo mejor la próxima vez.
viernes, 18 de abril de 2014
EL FETICHISMO
Un fetiche es un objeto al cual se le atribuyen poderes mágicos, tales como la capacidad de conceder buena suerte a su poseedor. El fetiche-habiente entiende que, por el hecho de tener o portar un objeto en particular, la buenaventura le acompañará doquiera vaya o que tendrá éxito en algún área de su vida.
Son ejemplos de prácticas fetichistas la tenencia de amuletos para la buena suerte, el colocar pedazos de pan sobre los dinteles de las puertas para atraer provisión alimenticia y el porte de objetos con la finalidad de ser protegidos de malas influencias o para lograr bienestar y éxito.
Algunas personas utilizan la Biblia como fetiche colocándola en un rincón de la casa abierta en el Salmo 91, con la finalidad de que esto ahuyente los malos espíritus o para frenar cualquier desgracia que pueda alterar la paz del hogar.
La tenencia y/o porte de la Biblia no conlleva en si mismo ningún beneficio, sino más bien el conocimiento y puesta en práctica de la información que ésta contiene. En el libro de Josué capítulo 1, Dios instruye a éste sobre la manera correcta de manejar el contenido de las Escrituras. En primer lugar se debe recitar la Palabra de manera reiterada, lo cual nos lleva a la memorización de la misma. Luego debemos reflexionar sobre la Palabra memorizada para entender su significado, y, finalmente, debemos llevarla a la práctica, lo cual producirá prosperidad y éxito (Josué 1.8-9)
La clave para cosechar éxito y felicidad en esta vida no consiste en la tenencia de algún objeto en particular al cual consideremos capaz de irradiar dicha y bienestar, sino en conocer y seguir los consejos que Dios reveló en Su Palabra, la Biblia, entre los cuales el número uno es reconocer al Señor Jesucristo como Único y Suficiente Salvador para alcanzar perdón de nuestros pecados y vida eterna( Juan 3.16).
Son ejemplos de prácticas fetichistas la tenencia de amuletos para la buena suerte, el colocar pedazos de pan sobre los dinteles de las puertas para atraer provisión alimenticia y el porte de objetos con la finalidad de ser protegidos de malas influencias o para lograr bienestar y éxito.
Algunas personas utilizan la Biblia como fetiche colocándola en un rincón de la casa abierta en el Salmo 91, con la finalidad de que esto ahuyente los malos espíritus o para frenar cualquier desgracia que pueda alterar la paz del hogar.
La tenencia y/o porte de la Biblia no conlleva en si mismo ningún beneficio, sino más bien el conocimiento y puesta en práctica de la información que ésta contiene. En el libro de Josué capítulo 1, Dios instruye a éste sobre la manera correcta de manejar el contenido de las Escrituras. En primer lugar se debe recitar la Palabra de manera reiterada, lo cual nos lleva a la memorización de la misma. Luego debemos reflexionar sobre la Palabra memorizada para entender su significado, y, finalmente, debemos llevarla a la práctica, lo cual producirá prosperidad y éxito (Josué 1.8-9)
La clave para cosechar éxito y felicidad en esta vida no consiste en la tenencia de algún objeto en particular al cual consideremos capaz de irradiar dicha y bienestar, sino en conocer y seguir los consejos que Dios reveló en Su Palabra, la Biblia, entre los cuales el número uno es reconocer al Señor Jesucristo como Único y Suficiente Salvador para alcanzar perdón de nuestros pecados y vida eterna( Juan 3.16).
martes, 31 de diciembre de 2013
UN PLAN DE ACCIÓN
Los últimos días del año que culmina, así como los primeros del nuevo, constituyen un periodo ideal para el establecimiento de metas personales. La tenencia de una meta, sin embargo, no garantiza el logro de la misma a menos que se disponga de un plan de acción, que no es otra cosa más que un conjunto de actividades que, de llevarse a cabo, nos pueden conducir a la consecución del objetivo previamente establecido.
Toda meta debe ser precisa, realista y realizable dentro del período de tiempo en que tenga vigencia el plan de acción. Por ejemplo, una meta tal como BAJAR DE PESO carece de precisión, puesto que no especifica la cantidad exacta de libras o kilos que se pretende eliminar ni el periodo de tiempo en el cual se desea lograrla, por lo cual convendría sustituirlo por REDUCIR X LIBRAS/ KILOS DE PESO EN X TIEMPO. Por otro lado, tener como meta AHORRAR UN MILLÓN DE PESOS EN UN PERÍODO DE UN AÑO podría no ser un objetivo realista si la persona que lo establece no tiene un nivel de ingreso adecuado para hacerla realidad en tan sólo doce meses, por lo cual habría que ajustar la cantidad de dinero o el período de tiempo para que la meta tenga los pies sobre la Tierra.
El plan de acción, como ya señalamos, es una lista de actividades cuya realización hará posible el logro de la meta en cuestión. Algunas de las actividades serán puntuales, es decir que se realizarán tan sólo una vez. Otras serán repetibles con la frecuencia que sea necesaria durante la vigencia del plan de acción. Un ejemplo de actividad puntual podría ser SOMETERME A UN EXAMEN MÉDICO GENERAL, mientras que CAMINAR 5 KILÓMETROS DIARIOS serìa un ejemplo de actividad repetible.
Una vez redactado el plan de acción convendrá colocarlo en un lugar que frecuentemos lo suficiente como para mantener nuestra mente enfocada en él, o tener la disciplina de consultarlo habitualmente para darle el debido seguimiento. El plan de acción también puede sufrir modificaciones, si resultare conveniente o necesario, a lo largo de su puesta en práctica.
He aquí un ejemplo sencillo de un plan de acción:
META: CAMBIAR MI EMPLEO ACTUAL POR UNO MEJOR DURANTE EL AÑO EN CURSO.
PLAN DE ACCIÓN:
Toda meta debe ser precisa, realista y realizable dentro del período de tiempo en que tenga vigencia el plan de acción. Por ejemplo, una meta tal como BAJAR DE PESO carece de precisión, puesto que no especifica la cantidad exacta de libras o kilos que se pretende eliminar ni el periodo de tiempo en el cual se desea lograrla, por lo cual convendría sustituirlo por REDUCIR X LIBRAS/ KILOS DE PESO EN X TIEMPO. Por otro lado, tener como meta AHORRAR UN MILLÓN DE PESOS EN UN PERÍODO DE UN AÑO podría no ser un objetivo realista si la persona que lo establece no tiene un nivel de ingreso adecuado para hacerla realidad en tan sólo doce meses, por lo cual habría que ajustar la cantidad de dinero o el período de tiempo para que la meta tenga los pies sobre la Tierra.
El plan de acción, como ya señalamos, es una lista de actividades cuya realización hará posible el logro de la meta en cuestión. Algunas de las actividades serán puntuales, es decir que se realizarán tan sólo una vez. Otras serán repetibles con la frecuencia que sea necesaria durante la vigencia del plan de acción. Un ejemplo de actividad puntual podría ser SOMETERME A UN EXAMEN MÉDICO GENERAL, mientras que CAMINAR 5 KILÓMETROS DIARIOS serìa un ejemplo de actividad repetible.
Una vez redactado el plan de acción convendrá colocarlo en un lugar que frecuentemos lo suficiente como para mantener nuestra mente enfocada en él, o tener la disciplina de consultarlo habitualmente para darle el debido seguimiento. El plan de acción también puede sufrir modificaciones, si resultare conveniente o necesario, a lo largo de su puesta en práctica.
He aquí un ejemplo sencillo de un plan de acción:
META: CAMBIAR MI EMPLEO ACTUAL POR UNO MEJOR DURANTE EL AÑO EN CURSO.
PLAN DE ACCIÓN:
- Actualizar mi CV.
- Consultar diariamente las ofertas de empleo en la web.
- Identificar las ofertas atractivas y aplicar.
- Visitar diversas empresas y depositar aplicaciones en las mismas.
lunes, 23 de diciembre de 2013
NAVIDAD HISTÓRICA VS. NAVIDAD PERSONAL
La Navidad, o Natividad, es la fiesta que conmemora la dispensación del más grande regalo jamás entregado. Dios mismo se hizo Hombre en la Persona de Cristo, el cual nació en Belén para posteriormente dar su vida en expiación por nuestros pecados, y de esa manera hacer posible nuestra reconciliación con Dios el Padre para salvación y vida eterna.
Pero más allá de la Navidad histórica, que es conmemorada por gran parte de la comunidad cristiana en esta época del año, existe una Navidad personal que resulta de haber aceptado ese regalo que Dios nos concedió en Cristo, permitiendo así que Jesús nazca en nuestros corazones como lo hizo en Belén. Cuando esto ocurre se produce en nosotros el milagro de la Salvación y pasamos a ser hijos de Dios. De esta manera la Navidad deja de ser una conmemoración y se convierte en una experiencia personal, ya que el evento histórico relatado en los evangelios de Mateo y Lucas se repite, en sentido espiritual, en nuestras vidas.
El corazón humano sin Cristo es como un pesebre, que no es más que un cajón pestilente, sucio y rodeado de inmundicia de animales. Pero cuando Jesús nace en él, como lo hizo hace más de dos milenios, lo transforma en un lugar de luz apto para ser el templo del Espíritu Santo.
Si aún no has reconocido a Jesucristo como tu Señor y Salvador personal la Navidad será tan sólo una mera conmemoración o un pretexto para celebrar. Pero si tomas hoy la decisión de entregarle tu vida y permitirle nacer un tu corazón, la Navidad pasará a ser el recuerdo de la más extraordinaria experiencia que jamás hayas experimentado. Si así lo deseas realiza la siguiente oración:
DIOS TODOPODEROSO, TE DOY GRACIAS POR HABERNOS DADO A TU HIJO JESUCRISTO PARA MORIR EN NUESTRO LUGAR. EN ESTE MOMENTO YO ACEPTO ESE REGALO PERMITIENDO QUE JESÚS NAZCA EN MI CORAZÓN COMO LO HIZO EN BELÉN. ME ARREPIENTO DE MIS PECADOS Y TE HAGO AMO Y SEÑOR DE MI VIDA.
Si hiciste esta plegaria de todo corazón haz nacido de nuevo y eres salvo. Pero para conservar y fortalecer tu relación con Dios debes dar los siguientes pasos:
1-Unirte a una congregación cristiana donde haya personas que han tomado la misma decisión que tú y donde la Biblia sea el manual de instrucción. En ese lugar debe haber un pastor y un grupo de líderes que te orienten en tu crecimiento espiritual.
2-Adquirir una Biblia y leerla regularmente.
3-Orar regularmente, lo cual es hablar con Dios mental o audiblemente dándole gracias, adorándolo, confesándole tus faltas, intercediendo por otros y haciendo tus peticiones personales.
4-Hablarles a tus familiares y amigos de la decisión que has tomado y recomendarles hacer lo mismo.
QUE JESUCRISTO, EL HIJO DE DIOS, EL NIÑO DE BELÉN, NAZCA EN TU CORAZÓN.
FELIZ NAVIDAD !!!
Pero más allá de la Navidad histórica, que es conmemorada por gran parte de la comunidad cristiana en esta época del año, existe una Navidad personal que resulta de haber aceptado ese regalo que Dios nos concedió en Cristo, permitiendo así que Jesús nazca en nuestros corazones como lo hizo en Belén. Cuando esto ocurre se produce en nosotros el milagro de la Salvación y pasamos a ser hijos de Dios. De esta manera la Navidad deja de ser una conmemoración y se convierte en una experiencia personal, ya que el evento histórico relatado en los evangelios de Mateo y Lucas se repite, en sentido espiritual, en nuestras vidas.
El corazón humano sin Cristo es como un pesebre, que no es más que un cajón pestilente, sucio y rodeado de inmundicia de animales. Pero cuando Jesús nace en él, como lo hizo hace más de dos milenios, lo transforma en un lugar de luz apto para ser el templo del Espíritu Santo.
Si aún no has reconocido a Jesucristo como tu Señor y Salvador personal la Navidad será tan sólo una mera conmemoración o un pretexto para celebrar. Pero si tomas hoy la decisión de entregarle tu vida y permitirle nacer un tu corazón, la Navidad pasará a ser el recuerdo de la más extraordinaria experiencia que jamás hayas experimentado. Si así lo deseas realiza la siguiente oración:
DIOS TODOPODEROSO, TE DOY GRACIAS POR HABERNOS DADO A TU HIJO JESUCRISTO PARA MORIR EN NUESTRO LUGAR. EN ESTE MOMENTO YO ACEPTO ESE REGALO PERMITIENDO QUE JESÚS NAZCA EN MI CORAZÓN COMO LO HIZO EN BELÉN. ME ARREPIENTO DE MIS PECADOS Y TE HAGO AMO Y SEÑOR DE MI VIDA.
Si hiciste esta plegaria de todo corazón haz nacido de nuevo y eres salvo. Pero para conservar y fortalecer tu relación con Dios debes dar los siguientes pasos:
1-Unirte a una congregación cristiana donde haya personas que han tomado la misma decisión que tú y donde la Biblia sea el manual de instrucción. En ese lugar debe haber un pastor y un grupo de líderes que te orienten en tu crecimiento espiritual.
2-Adquirir una Biblia y leerla regularmente.
3-Orar regularmente, lo cual es hablar con Dios mental o audiblemente dándole gracias, adorándolo, confesándole tus faltas, intercediendo por otros y haciendo tus peticiones personales.
4-Hablarles a tus familiares y amigos de la decisión que has tomado y recomendarles hacer lo mismo.
QUE JESUCRISTO, EL HIJO DE DIOS, EL NIÑO DE BELÉN, NAZCA EN TU CORAZÓN.
FELIZ NAVIDAD !!!
sábado, 16 de noviembre de 2013
LA RESTITUCIÓN
La restitución se define como la acción de restituir, lo cual significa devolver algo a su dueño. Esto es un asunto en lo que nosotros los seres humanos tendemos a fallar. Con suma facilidad y regocijo nos apresuramos a tomar cosas prestadas cuando se nos presentan necesidades que no podemos resolver con recursos propios, pero, cuando llega la hora de devolverlas, no tenemos el mismo entusiasmo con el que tomamos prestadas las cosas en cuestión, sino que se apodera de nosotros un sentimiento de renuencia y pereza que a menudo nos lleva a simplemente no restituir. A veces, en el peor de los casos, experimentamos la tentación de considerar como nuestro lo que en realidad no es, y, cediendo a este mezquino deseo, optamos por conservar lo que no nos pertenece.
La lista de cosas que tendemos a no restituir es larga. Entre ellas se destacan lo bolígrafos, libros, herramientas, recipientes de comida, y, por supuesto, el dinero. Es probable que en nuestros hogares abunden objetos ajenos con los que nos tropezamos una y otra vez sin que hallamos tomado la determinación de devolverlos. La verdad es que mientras más posponemos la restitución más difícil e improbable se hace la misma, y corremos el riesgo de convertirnos en personas indignas de confianza (si es que aún no lo somos) por no poner en práctica el quizás difícil pero siempre responsable arte de devolver.
Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó con Su ejemplo la importancia de restituir en el pasaje de los Evangelios que transcribimos a continuación:
Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé y a Betania, junto al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos con este encargo: "Vayan a la aldea que tienen enfrente. Tan pronto como entren en ella, encontrarán atado un burrito, en el que nunca se ha montado nadie. Desátenlo y tráiganlo acá. Y si alguien les dice ¿Porqué hacen eso? díganle: El Señor lo necesita, y EN SEGUIDA LO DEVOLVERÁ."( Marcos 11:1-3, NVI, mayúsculas nuestras).
En otro pasaje de los evangelios leemos sobre el encuentro de Jesús con Zaqueo, un opulento recaudador de impuesto de muy mala reputación, el cual, tras ser visitado por El Maestro de Galilea, experimentó un cambio súbito que lo movió a tomar la determinación de donar a los pobres la mitad de sus bienes y devolver cuadruplicada la cantidad con la que hubiese defraudado a cualquier persona( Lucas 19:1-9). Este pasaje nos muestra que la disposición a restituir es uno de los frutos que debe exhibir todo aquel que ha tenido un encuentro transformador con el Rey de reyes.
Muchos cristianos suelen hablar de restitución con respecto a Satanás, proclamando que éste debe devolver al creyente todo lo que le ha robado. Pero nos preguntamos si acaso será posible lograr que el adversario nos devuelva cosa alguna si nosotros a nuestra vez no somos capaces de restituir algo tan simple como un bolígrafo, un libro, una herramienta o una pequeña suma de dinero.
"APRENDED A HACER EL BIEN, BUSCAD EL JUICIO, RESTITUID AL AGRAVIADO..."
( Isaías 1:17, Versión Reina Valera 1960 ).
La lista de cosas que tendemos a no restituir es larga. Entre ellas se destacan lo bolígrafos, libros, herramientas, recipientes de comida, y, por supuesto, el dinero. Es probable que en nuestros hogares abunden objetos ajenos con los que nos tropezamos una y otra vez sin que hallamos tomado la determinación de devolverlos. La verdad es que mientras más posponemos la restitución más difícil e improbable se hace la misma, y corremos el riesgo de convertirnos en personas indignas de confianza (si es que aún no lo somos) por no poner en práctica el quizás difícil pero siempre responsable arte de devolver.
Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó con Su ejemplo la importancia de restituir en el pasaje de los Evangelios que transcribimos a continuación:
Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé y a Betania, junto al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos con este encargo: "Vayan a la aldea que tienen enfrente. Tan pronto como entren en ella, encontrarán atado un burrito, en el que nunca se ha montado nadie. Desátenlo y tráiganlo acá. Y si alguien les dice ¿Porqué hacen eso? díganle: El Señor lo necesita, y EN SEGUIDA LO DEVOLVERÁ."( Marcos 11:1-3, NVI, mayúsculas nuestras).
En otro pasaje de los evangelios leemos sobre el encuentro de Jesús con Zaqueo, un opulento recaudador de impuesto de muy mala reputación, el cual, tras ser visitado por El Maestro de Galilea, experimentó un cambio súbito que lo movió a tomar la determinación de donar a los pobres la mitad de sus bienes y devolver cuadruplicada la cantidad con la que hubiese defraudado a cualquier persona( Lucas 19:1-9). Este pasaje nos muestra que la disposición a restituir es uno de los frutos que debe exhibir todo aquel que ha tenido un encuentro transformador con el Rey de reyes.
Muchos cristianos suelen hablar de restitución con respecto a Satanás, proclamando que éste debe devolver al creyente todo lo que le ha robado. Pero nos preguntamos si acaso será posible lograr que el adversario nos devuelva cosa alguna si nosotros a nuestra vez no somos capaces de restituir algo tan simple como un bolígrafo, un libro, una herramienta o una pequeña suma de dinero.
"APRENDED A HACER EL BIEN, BUSCAD EL JUICIO, RESTITUID AL AGRAVIADO..."
( Isaías 1:17, Versión Reina Valera 1960 ).
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